10 de mayo de 2017

Remuneración de asalariados en Andalucía (2000-2015)


En la entrada anterior analizamos la evolución del Producto Interior Bruto de Andalucía en el período comprendido entre 2000 y 2016, según los datos de la Contabilidad Regional de España (CRE) publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Además del Valor Añadido Bruto (VAB) visto desde la perspectiva de la producción, la CRA aporta datos desde la óptica de las rentas, y en concreto la remuneración de asalariados que en este caso sólo proporciona datos hasta 2015. Como se puede observar en el gráfico 3.1. en dicho año la remuneración total se incrementó un +4,3%, superando el volumen existente en 2006. Si tomamos como referencia la punta del ciclo en el 2008, todavía queda 8.700 millones para superar el nivel alcanzado en aquel año.  Aunque no disponemos del dato, es muy probable que el crecimiento para el ejercicio 2016 y para el actual sea similar al registrado en el 2015, en la medida en que la evolución del empleo apunta unos resultados positivos.


En el gráfico 3.4 se muestra la dinámica diferente que han seguido las variables que componen la CRE durante el período analizado.  Los efectos laborales de la crisis se pueden identificar claramente, en la medida en que a partir de 2008 se produce una reducción mayor del empleo asalariado (-15,0 puntos), horas trabajadas (-15,9 puntos) y remuneración (-12,2 puntos) que del volumen de producción (-7,1 puntos). Esto es debido al modelo productivo existente hasta aquel momento, en el que la construcción generaba mucho empleo gracias a que es una industria intensiva en mano de obra. Por tanto, el volumen de producción de la economía andaluza en 2016 en similar al existente en 2006, con la diferencia de que ahora la economía es más productiva, en la medida en que el nivel de empleo asalariado es 9 puntos inferior al que había diez años antes. También llama la atención la volatilidad de los impuestos, y su comportamiento a partir de la entrada en vigor de las subidas de 2010 y 2012.


Las ramas de actividad que más empleo generan en la región son los servicios públicos y los relacionados con el comercio y la hostelería. En el primer caso el peso relativo es del 27,6% del total del empleo regional, y en el segundo el 28,4%. Del gráfico 9.2 lo más destacable es el descenso del empleo y del volumen de las remuneraciones en el sector industrial y en el de la construcción, y la recuperación experimentada por el sector primario y por la actividad comercial y hostelera. Este último sector ha ido ganando peso relativo a lo largo del periodo analizado, aunque todavía le restan 50.000 empleos nuevos para conseguir el nivel existente en 2008. La construcción por su parte ha perdido 6.566 millones en remuneraciones y 307.000 empleos desde 2007, y todavía queda bastante para alcanzar los niveles de principios de siglo, en concreto 108.000 empleos. Quizás el aspecto más preocupante una vez que el pinchazo de la burbuja financiera e inmobiliaria nos enfrentó a la realidad, es que la industria ha perdido 83.300 empleos desde 2008 y 1.800 millones en salarios. El declive de la actividad industrial se ve en los 44.200 empleos menos que todavía restan para conseguir el nivel existente en el año 2000, lo que supone que mientras en ese año el 13,1% del empleo era industrial, en 2015 sólo representa el 9,0% del total del empleo asalariado.   



En el gráfico 9.3 lo más destacable es el peso relativo que tiene en la economía y en el empleo la actividad relacionada con los servicios públicos. Actualmente el peso de dicha proporción es del 35,5% del volumen total de remuneraciones y el 27,6% del empleo. Es evidente pues que la actividad pública tiene un enorme peso relativo en la economía regional, y que lejos de haberse reducido durante el periodo en favor de la actividad privada, esta ha ido creciendo a lo largo del periodo analizado. De hecho en el año 2000 las remuneraciones suponían el 31,7% del total y el empleo representaba el 25,2%. Si tomamos como referencia el año 2008, también se puede observar el impacto de los servicios públicos en la economía regional. De hecho mientras que el empleo registrado por la CRE en los servicios públicos ha crecido un 3,8% desde 2008, el conjunto del empleo regional sigue siendo un 14,3% inferior al registrado en dicho año, lo que supone +23.600 y -390.000 empleos respectivamente.



En el cuadro 1 se presenta la evolución de las remuneraciones de los asalariados en Andalucía. Como se puede ver en el último año disponible (2015) las rentas han crecido un +4,3% básicamente por el incremento del empleo y no tanto por el aumento de los salarios. De hecho la congelación salarial y la menor remuneración en los nuevos contratos creados mantienen los salarios sin apenas crecimiento significativo, aunque a ello ha ayudado también el comportamiento de la inflación durante los últimos ejercicios. Los servicios públicos han sido un elemento de estabilidad durante la crisis, en la medida en que ha conseguido mantener el empleo y los remuneraciones mucho mejor que el resto de actividades económicas. La industria por su parte continúa su pérdida de peso en el conjunto de la economía regional aunque crece un +0,4% durante 2015. La construcción y los servicios inmobiliarios crecen un +7,4% y +4,4% sus remuneraciones, y por tanto parece haber tocado fondo en la medida en que los datos disponibles actualmente señalan una lenta mejoría, más que una nueva recaída o nuevos problemas en el sector. 



Como se vio anteriormente las remuneraciones y el VAB han mostrado un claro desajuste antes y después de la crisis. El empleo y las horas de asalariados también presentan dinámicas que también describen bien la situación pasada y presente. El empleo asalariado ha crecido un +3,1% en 2015 respecto al ejercicio anterior frente al +4,3% de la remuneración de los asalariados, lo que indicaría el comienzo de la recuperación del terreno perdido de la segunda frente a la primera. Como se puede ver en el cuadro 5, el empleo público no se ha reducido en ningún momento a niveles previos a la crisis según la CRE, aunque está levemente por debajo del máximo registrado en 2011 -en concreto 9.800 empleos-, por lo que se puede afirmar que el empleo público ha sido el que menos ha sufrido la crisis. Por el contrario, la construcción es el sector que más ha padecido en tanto que en el último dato disponible de la serie (2015) había 247.000 empleos menos que en 2008 y 307.000 empleos menos que en 2007. 



En el gráfico anterior se ha realizado una simulación muy simple en donde se puede ver el impacto de la burbuja inmobiliaria y el peso del empleo público en la región andaluza. Vaya por delante que no es un estudio econométrico ni un análisis contrafactual de la dinámica de la crisis, sino una forma simple de ver la influencia de los dos sectores en la economía y el empleo regional. Para ello se parte del nivel de empleo de ambas actividades en el año 2000 como el nivel de empleo "normal", y se calcula las diferencias respecto a esa referencia en los ejercicios posteriores. Varias son los aspectos a resaltar. En primer lugar, el nivel de empleo sin el ciclo constructor habría sido mayor en la fase post-crisis, siendo el diferencial de 143.000 empleos menos respecto al 2008 en vez de 390.000 como registra la CRE. En segundo lugar, sin la expansión del empleo público previo a la crisis el nivel de empleo sería de 413.600 inferior al registrado en 2008. Y por último, el empleo sin ciclo público ni constructor arrojaría un saldo de 166.600 empleos menos que el año de referencia de la crisis (2008), muy similar al registrado sin ciclo constructor. Por tanto, en términos globales el sector público ha actuado de contrapeso al destrozo laboral que ha ocasionado la crisis en la actividad privada de la economía andaluza. Hay que matizar que esa decisión no ha sido tanto una estrategia elaborada para afrontar la crisis, como un hecho fortuito que responde a otros propósitos, en la medida en que la mayoría del empleo público se creó antes del comienzo de la crisis, y a partir de esta lo que se hizo fue intentar mantener el nivel alcanzado. 

En conclusión, el año 2016 ha cerrado con buenos datos tanto en producción regional como en empleo, y en la medida en que este ritmo de crecimiento continúe en el futuro será muy positivo para intentar reducir la brecha económica ocasionada por la crisis. Las previsiones indican que las remuneraciones y el empleo seguirán creciendo durante el presente ejercicio en línea con el experimentado en los dos últimos ejercicios. Obviamente la calidad del empleo y el aumento de las retribuciones salariales son parte de la tarea pendiente en materia laboral que necesita la región para comenzar a percibir la mejora económica que se está produciendo. Otra tarea pendiente es el incremento de la actividad industrial y exportadora por su reconocido impacto en la mejora de las variables laborales antes citadas -calidad y nivel de retribuciones-.