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28 de noviembre de 2015

Índice de Precios de Consumo de Andalucía. 3º trimestre


Los precios han continuado cayendo en octubre en Andalucía un -0,8% en tasa interanual. La deflación ha sido una preocupación recurrente durante 2014, en tanto que un descenso de actividad y precios era un escenario posible y peligroso en ese momento. La reactivación del consumo y las medidas adoptadas tanto monetarias como fiscales, han alejado el fantasma de la deflación por ahora. Hay que tener presente que el descenso general de precios en la cesta de la compra de los consumidores andaluces durante estos últimos dos años, ha sido en gran medida resultado de la bajada de precios energéticos. Hay otro tema que también ha influido de forma importante, y es el efecto que las políticas de rentas puestas en marcha en 2012 están provocando sobre la contención de salarios, que evita que se trasladen a los precios. Ésto junto a niveles de baja inflación en nuestro entorno europeo son básicamente las causas de la situación actual.


En el gráfico anterior podemos ver la evolución de los precios de los productos energéticos y de los alimentos sin elaboración en Andalucía, las cuáles representan las partidas que mayor volatilidad introducen en el IPC general. Por ello se dejan fuera a la hora de ver cuál es la tendencia general de fondo de los precios de los bienes y servicios de consumo en un territorio. Como se puede observar, los productos energéticos han tenido un descenso del -13,6% respecto al mismo mes del año pasado, mientras que los alimentos sin elaborar han crecido un +2,8% en el mismo período. 

16 de marzo de 2015

Índice de Precios de Consumo de Andalucía. Febrero 2015


El descenso de precios sigue siendo una realidad en la economía regional y nacional. En los dos ámbitos se ha registrado una disminución del -1,1% en tasa interanual, lo que supone una continuidad en la dinámica de precios, provocado en gran medida por la bajada de los energéticos y un consumo que aunque se recupera no tensa lo suficiente como para hacerlos remontar. Los servicios salen del terreno negativo sufrido durante el ejercicio pasado, y la subyacente empieza a colocarse en terreno neutro. 

30 de octubre de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Septiembre 2014


Los precios en Andalucía han bajado un -0,3% en el mes de septiembre, y por tanto continúa la fase de descenso en el coste de una parte de los bienes y servicios de la cesta de la compra regional. Las comunicaciones descienden un -5,9%, ocio y cultura el -3,0%, transporte un -1,2%, menaje el -1,0%, alimentos y bebidas no alcohólicas un -0,8%, y por último medicina que desciende el -0,4%. En terreno positivo están la vivienda (+3,0%), la enseñanza (+1,4%), otros bienes y servicios (1,1%), bebidas alcohólicas y tabaco (+0,5%), hoteles y restaurantes (+0,4%), y vestido y calzado (+0,1%). 

21 de septiembre de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Agosto 2014

Gráfico 1. Índice de precios de consumo. Fuente: INE


Los precios durante el mes de agosto han vuelto a caer un -0,8% en Andalucía. A nivel nacional la tasa anual se ha situado en el -0,5%.  Si atendemos a los grupos que tienen mayor peso en la construcción del IPC de Andalucía, Alimentación y bebidas no alcohólicas desciende un -2,6%, Transporte registra un -0,7%, Hoteles, cafés y restaurantes un +0,2% y la vivienda que marca un incremento del +1,3%.

Gráfico 2. Índice de precios de viviendas. Fuente:INE

Cuando hablamos de deflación nos referimos a un proceso general y continuo de caída de precios de bienes y servicios en la economía de un territorio. Cuando decimos "general", estamos hablando del conjunto total de bienes ya sean de consumo o de inversión, pero también de activos financieros o reales, destinados a la adquisición de activos inmobiliarios o de cualquier otro tipo. La preocupación por este fenómeno ha sido más intenso conforme se extendía por el conjunto de la economía europea, ya que nuestro país viene sufriendo un intenso proceso deflacionario desde que estalló la burbuja inmobiliaria y financiera, concentrado básicamente en los precios de los inmuebles. Después el fenómeno se ha contagiado a los salarios y a parta de la cesta de compra habitual. La deflación no es sólo endógena, también se puede importar a través de las compras al exterior, y en concreto los bienes energéticos. 

Como se ha comentado, el principal fenómeno de deflación en la economía española se ha debido al desplome de los precios de los activos inmobiliarios. La recuperación de los precios en el sector presenta una dualidad geográfica y por tipos de inmuebles, pero si hacemos caso a los datos aportados por el INE, en el segundo trimestre los precios de la vivienda han crecido un +1,8% en Andalucía y un +1,7% a nivel nacional en tasa interanual. Eso alivia la presiones deflacionista sobre el conjunto de la economía, a la vez que da un respiro a los propietarios, en tanto que dejan de percibir una pérdida de riqueza real. De todas formas es pronto para que este cambio de tendencia se intensifique, o incluso que continúe en los próximos trimestres.

Gráfico 3. Índice de Precios Industriales de Andalucía. INE

Como ya hemos comentado, los riesgos de un descenso general y continuo de precios dentro de la economía europea es real, y de ahí que el BCE haya optado por tomar medidas que van en la línea de evitar en la medida de sus posibilidades dicho proceso. En vista que la inflación es un fenómeno monetario, el más capacitado para combatirla es un banco central, aunque en el caso de Europa el desfase de crecimiento entre el sur y el norte ha provocado que la toma de decisiones sobre las medidas monetarias a implantar muestren cierta rigidez y lentitud, debido a la preocupación que supondría estropear la situación de todo el conjunto para solucionar el problema de una parte de la Unión. 

Al contrario que en el caso de los precios de la vivienda, los precios industriales están en terreno negativo, aunque repuntando como se muestra en el gráfico 3. En él se puede ver la evolución de los precios industriales en general y de los bienes de consumo. Los datos disponibles de julio marcan un descenso del -2,5% y -5,2% respectivamente, lo que presentan un escenario deflacionario preocupante, ya que las empresas están reduciendo sus precios y eso no ayuda a la inversión en nuevos proyectos ni activos productivos, y tampoco en la creación de empleo, lo que nos sumerge en un terreno peligroso.


Gráfico 4. Previsiones para el IPC nacional de FUNCAS. Septiembre 214

Aunque los riesgos de entrar en una fase de deflación son más un peligro real que potencial, en el caso español los servicios de análisis apuestan por una fase larga de bajo crecimiento en los precios de bienes y servicios de la economía española. Esto tampoco es bueno en tanto que no se consigue recuperar capacidad financiera por parte de los agentes endeudados,  ni tampoco se consigue equilibrar salarios nominales y reales. De todas formas siempre es mejor esto que la deflación. Y es que a falta de un impulso keynesiano que necesita de un mayor consenso europeo en el proceso de unión fiscal y mutualización de la deuda, la actuación del BCE en materia de política monetaria ortodoxa parece insuficiente. Las recientes declaraciones del presidente de la entidad monetaria ha dejado la puerta abierta a medidas no convencionales que abren un nuevo camino inexplorado al menos en Europa. EEUU y Japón ya han iniciado el camino pero aún no tenemos suficiente información como para saber realmente las consecuencias futuras de esta política monetaria ultraexpansiva.

18 de julio de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Junio 2014


El Índice de Precios al Consumo de Andalucía de junio desciende un -0,1% interanual, lo que deja los precios en terreno neutro, lejos del 2% que marca como referencia el Banco Central Europeo. El nacional por su parte crece un escaso +0,1%, en línea con la situación general de la economía española. Hay que destacar que el IPC como indicador económico sólo recoge los precios de una determinada cesta de bienes de consumo que se pueden considerar básicos para el conjunto de ciudadanos. Por tanto, no recoge la tendencia general de precios del conjunto de la economía, y hablar de deflación implica tener en cuenta esos otros precios que no se incluyen en dicho indicador. De hecho los precios de los activos, e incluso de los salarios, son también un buen referente a la hora de ver que está pasando en la economía, en tanto que pueden anticipar con cierta precisión la evolución posterior del nivel del coste de vida general de un país, y de potenciales desequilibrios y riesgos.



Un ejemplo de proceso de deflación peligroso se puede ver en el derrumbe de precio de los activos inmobiliarios, y en concreto de la vivienda, que es también un bien básico para los hogares, y el destino de mucho esfuerzo y ahorro. En el gráfico de arriba podemos ver  la evolución del valor de los inmuebles desde el máximo de ciclo en 2008, y como desde el segundo trimestre de ese año la tasas negativas han sido la tónica general. El IPC durante ese mismo período solo ha tenido un episodio de variación negativa de precios durante 2009, en gran medida por una causa exógena como fué el importante descenso de los precios internacionales del petróleo, volviendo posteriormente a subir hasta un pico del +3,9% en mayo de 2011. Los datos del Instituto Nacional de Estadística arrancan en 2007, por lo que no tenemos una perspectiva más amplia para ver que los precios de los activos en gran medida no muestran bastante simetría con el nivel del coste de vida general paralos hogares, y menos aún en fases expeculativas (burbujas) o derrumbre de precios (deflación). 


Aprovechamos la ocasión para ver en el gráfico anterior el comportamiento que ha tenido los precios de las viviendas en la región andaluza y en el resto del territorio nacional. Aunque el proceso de formación de la burbuja inmobiliaria y de deuda ha sido heterogéneo según la región que analicemos, en el caso andaluz los precios han corregido con menos intensidad que la media nacional, aunque la actividad constructora e inmobiliaria ha tenido un mayor peso relativo en la producción regional durante la fase expansiva del ciclo. En conclusión, muchos analistas hablaban de deflación antes de que el IPC registrara crecimientos neutros. Y es que una fase de descenso general de precios es perjudicial para la producción económica, pero algo que no se debe olvidar después de la grave crisis que padecemos es que el descenso de los precios de los activos pueden ser mucho más peligrosas en cuanto al fuerte impacto sobre el endeudamiento financiero y la pérdida de valor de las garantías cubiertas por dichos activos, que suponen de hecho un brusco empobrecimiento de los hogares. 

7 de julio de 2014

Índice de Comercio al Por Menor de Andalucía. Mayo 2014


Como el resto de indicadores de coyuntura, el Índice de Comercio al Por Menor de Andalucía del mes de mayo arroja datos que nos colocan en terreno neutro. Lo positivo es que deja de mermar aún más la actividad comercial, pero eso no implica que la normalidad haya vuelto para quedarse. A destacar el buen comportamiento de las ventas de no alimentación (+3,3%), en línea con el registrado por las ventas en grandes superficies, y aunque resulte paradójico, el dato de empleo que siendo neutro nos sitúa en el final de la "W" que presentan otros indicadores de coyuntura. 


En el gráfico anterior podemos ver el comportamiento que ha tenido el Índice de Comercio al Por Menor en los meses de mayo desde 2005. Se pueden hacer algunas observaciones de interés, en tanto que compara el mismo índice en los meses de mayo tanto nacional como regional, presentando asimismo la diferencia. Se pueden distinguir dos períodos distintos. El primero que va desde 2005 hasta 2010 en el que el índice andaluz registraba un comportamiento mejor que su homólogo nacional. A partir de 2011, la pauta cambia y es el índice nacional el que presenta un registro superior al regional. Aunque no se pueden sacar conclusiones determinantes, podríamos afirmar que la crisis se ha dejado sentir con mayor intensidad en Andalucía en los últimos años. Por otro lado, si tomamos 2007 como referencia del ciclo podemos ver como aún estamos lejos de los datos registrados en dicho mes, pero si tomamos 2005 como referencia, el índice andaluz marca una diferencia mayor que el nacional. Asimismo podríamos decir viendo el gráfico que el comercio a nivel nacional está más próximo a volver a los niveles precrisis que las ventas del sector comercial andaluz. En conclusión seguimos sin grandes expectativas futuras de crecimiento, pero los indicadores se alejan de tasas interanuales negativas, algo que si bien no es determinante si supone un alivio en el delicado equilibrio económico y social que existe en la región actualmente.

27 de junio de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Mayo 2014


Los precios continúan en zona peligrosa desde septiembre registrando tasas de crecimiento anual próximas a cero o incluso negativas. El dato de mayo ha mantenido esa línea, siendo el aumento del IPC sólo de 0,1% en Andalucía, parecido a la variación registrada a nivel nacional del 0,2%. A día de hoy, la posibilidad de deflación es más un riesgo que un peligro, pero si es verdad que el panorama a corto y medio plazo es que la variación de precios continúen en terreno neutro. Como ya se ha comentado en otras ocasiones, esta dinámica tiene consecuencias positivas y negativas. Entre las primeras cabe destacar el aumento de la competitividad empresarial en cuanto que los costes de producción de bienes y servicios nacionales crecen menos que la de nuestros competidores; algo que por cierto no tiene nada que ver con la bajada de costes salariales provocado por las reformas laborales puestas en marcha en el pasado reciente. Una reducción real de la capacidad adquisitiva de los salarios vía inflación es menos dramática y perjudicial que un descenso nominal de las retribuciones salariales.

Por el lado negativo, la dinámica de no crecimiento de precios tiene un efecto macroeconómico perverso, ya que a la espera de precios más bajos por parte del consumidor en el futuro, la producción y el desempleo se destruye en el presente, con lo que el ciclo continúa y se amplifica conforme pasa el tiempo. Otro efecto nocivo es que la falta de incremento general de precios impide limar valor a las deudas en un entorno de alto endeudamiento público y privado, y por tanto drena recursos destinados al consumo para pagar intereses y capital de los préstamos.




Centrándonos en los registros mensuales de precios del mes de mayo, tenemos que las partidas que han subido son Vivienda (3,4%), Bebidas alcohólicas y tabaco (2,2%), Enseñanza (1,5%), Transporte (0,7%), Otros bienes y servicios (0,6%), Vestido y calzado (0,4%) y Hoteles, cafés y restaurantes (0,3%). Por el lado negativo están las Comunicaciones (-5,9%), Ocio y cultura (-2,3%), Menaje (-0,8%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,7%) y Medicina (-0,6%). 




En el gráfico de arriba podemos ver el comportamiento relativo de los precios en la comunidad andaluza respecto a los nacionales. Desde mediados de 2012 se viene registrando un diferencial negativo de los primeros respecto a los segundos. Si enlazamos con lo que se ha comentado al principio, esto implica que en los dos últimos años la economía andaluza ha ganado competitividad vía precios en cuanto que han crecido menos que en el resto de España. Si tenemos en cuenta que el mecanismo de actualización de salarios es de ámbito nacional, esto implica que la retribución de los trabajadores andaluces ha perdido menos poder adquisitivo que la media nacional. Hay que matizar que con la última reforma laboral, se ha flexibilizado bastante la capacidad empresarial para imponer sus preferencias salariales y no salariales, y por tanto es posible que existan diferencias entre distintas regiones para un mismo puesto de trabajo. Otro aspecto negativo es que el menor crecimiento relativo de precios también hace que se mantenga el valor real de las deudas, y por tanto, no ayude al proceso de desapalancamiento financiero de la economía regional. En fin, buenas noticias para aquellos que tienen capacidad de ahorro y sueldos indexados al IPC, y malas para deudores financieros y/o que están desempleados.

28 de mayo de 2014

Encuesta de Presupuestos Familiares de Andalucía. 2012


El instituto de Estadística de Andalucía ha presentado los datos correspondientes a la Encuesta de Presupuestos Familiares de Andalucía de 2012. El objetivo de esta encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE) es obtener información sobre el destino y la naturaleza de los gastos de consumo de los hogares, excluyendo el consumo de las unidades productivas (básicamente empresas). Es pues un buen indicador de la evolución de las condiciones de vida de los hogares. En el gráfico anterior podemos ver la evolución reciente del consumo en la comunidad andaluza, y como la crisis ha mermado el nivel que llegó a alcanzar en 2008. Los últimos datos disponibles están hasta 2012, pero no es aventurado pensar que los del año pasado no van a ser mejores una vez se publiquen. El 2013 ha sido un año especialmente complicado para el consumo privado, algo que se ha visto reflejado en las estadísticas del PIB regional. 





En cuanto al porcentaje que cada grupo de bienes y servicios representa sobre el total del gasto, se puede ver en el gráfico anterior que las principales partidas de consumo son vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (30,2%), alimentos y bebidas no alcohólicas (16,12%) y transporte (12,71%). Si desagregamos las partidas anteriores, dentro del primer epígrafe destaca el de alquileres imputados que absorbe el 20,3% del consumo familiar (15,4% en 2006). Dentro de la partida de alimentos y bebidas no alcohólicas, la más importante es la de productos alimenticios con un 14,9% del gasto total (14,2% en 2006). Por su parte, en el trasporte el epígrafe de utilización de vehículos personales es el que más peso tiene con el 9,2% (7,9% en 2006), seguido de la compra de vehículos con el 2,5% (7,4% en 2006).


En cuanto a la evolución de los principales grupos de gasto, podemos ver como el dedicado a la alimentación ha crecido levemente desde el 15,3% que representaba en 2006 hasta el 16,1% de 2012. Quizás lo más destacable es el incremento que ha sufrido el gasto relativo en vivienda, agua, electricidad y otros suministros, que ha pasado de absorber el 21,9% del consumo en 2006 a representar el 30,2%. Un desglose de los bienes y servicios que componen esta partida aportará datos significativos sobre el porqué de la evolución que ha tenido una de las remesas más básicas y necesarias para los hogares.

19 de mayo de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Abril 2014


La evolución de los precios es un tema que está de máxima actualidad no solo en el ámbito regional y nacional, sino también a nivel europeo. Los expertos están analizando si el nivel que se está observando desde finales del año pasado es motivo de preocupación en cuanto que la deflación podría llevar al traste la recuperación económica. El peligro de un proceso deflacionario es que al posponer el consumidor sus decisiones de compra esperando un menor precio de los bienes, retrae la producción y la actividad económica, lo que supondría un grave riesgo en un momento como el actual. 


En Andalucía los precios han subido un 0,3% en el mes de abril, mientras que la media nacional ha crecido un 0,4%. Esto ha dado un respiro, aunque un alejamiento de la zona de deflación hacia el 2% que tiene como objetivo el regulador monetario despejaría aún más el escenario económico. Con los precios sucede como en muchos otras variables económicas en el que lo importante no es el dato histórico registrado, sino las expectativas que tienen los expertos o el mercado sobre el comportamiento futuro. Una manera de intentar predecir ese escenario de precios es a través del denominado breakeven inflation rate (BEIR), que es la diferencia entre la rentabilidad de un bono nominal y la de un bono indexado a la inflación de un mismo emisor y con el mismo plazo. España no tiene emitidos bonos de este tipo como si los tiene Francia o Alemania, aunque el tesoro se está preparando para una próxima emisión, ya que para 2014 nuestro país va a necesitar del mercado casi 250.000 millones de euros, algo que se va a repetir en los dos próximos años. Por tanto, en poco tiempo podremos tener una estimación sobre las expectativas de inflación en nuestro país en función de los datos que nos aporte los mercados financieros.


Otra manera de intentar predecir la evolución de los precios a futuro es seguir la evolución de las partidas más volátiles, en concreto los alimentos sin elaborar y los carburantes, los cuáles suelen tener gran peso en la fluctuación del IPC. En el gráfico anterior podemos ver las partidas comentadas desde 2012 y como han tenido episodios parecidos en el pasado reciente, pero quizás en ocasiones anteriores había otros problemas y preocupaciones más estresantes que la deflación de precios. Lo que si parece claro es que los agentes esperan que la eurozona tenga un largo periodo de baja inflación más que un episodio deflacionario. Por tanto, parece que la actual situación se va convertirá en un susto más a añadir a las tres coyunturas deflacionistas vividas en los últimos años. También parece que la persistencia de algunos economistas por prevenir lo que parece una deflación inminente tenga quizás como objetivo principal provocar que el Banco Central Europeo decida poner en marcha medidas no convencionales para estimular el crédito y de esta manera generar crecimiento económico, y de camino alejar los precios de la deflación.

16 de abril de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Marzo 2014


Los datos de precios de marzo han servido para alimentar la preocupación sobre la bajada de precios en la economía nacional y andaluza. El debate está marcado de un lado por aquellos que como el FMI alertan sobre la posibilidad de que Europa, y en concreto los países periféricos que están recibiendo el fuerte castigo de la recesión, entren en una espiral de bajada de precios o deflación, o que acompañado de un estancamiento en la actividad degeneren en una estanflación; y por otro lado están aquellos que esperan una inflación baja pero positiva para los próximos meses como el servicio de estudios de BBVA Research o el propio gobierno. En lo que coincide todo el mundo es en que la solución pasa por el Banco Central Europeo, y la puesta en marcha de estímulos monetarios para evitar los peores efectos de una persistente bajada de precios de bienes de consumo.


De todas formas, la economía española ha conocido otro episodio reciente de descenso de precios durante 2009, y que no generó tanto revuelo como el que estamos asistiendo, quizás porque las circunstancias y en entorno mundial eran distintos en aquel momento. Lo cierto es que una bajada generalizada de precios ordenada y puntual tiene tanto efectos positivos como negativos. Entre los primeros, una mejora de la competitividad exterior de la economía, y una capacidad adquisitiva mayor para aquellos que tengan rentas aseguradas o que sean ahorradores netos. Los negativos son básicamente para aquellos cuyas rentas se ven influidas por la destrucción de la actividad por la vía del desempleo debido a la reducción de costes salariales por parte de las empresas, y también de aquellos que poseen deudas las cuáles no recogen en su montante la temida deflación comentada. En conclusión, los organismos internacionales están intentando avisar de los riesgos que existen en este tema, y probablemente no manejan un escenario de deflación duradera, pero para alejar el fantasma de deflación se necesita convencer al BCE de que tiene que actuar. Otra fórmula para luchar contra ella es la política fiscal, o lo que es lo mismo poner en marcha estímulos vía reducción de impuestos o incremento del gasto público, pero esa herramienta está actualmente fuera de las alternativas posibles de los países que como España, tienen disparada la deuda pública y además necesita equilibrar los presupuestos para reducir los déficit.


26 de enero de 2014

Índide de Precios al Consumo de Andalucía. Diciembre 2013

Comienzan los datos de cierre de los principales indicadores de coyuntura económica regional. Son de gran importancia por lo que supone para la comparativa del cuadro macroeconómico de referencia. El Índice de Precios al Consumo (IPC) es un indicador de gran relevancia en la estabilidad económica y social de un territorio. Un incremento de precios excesivo perjudica la capacidad de compra del consumidor y provoca efectos de segunda vuelta a través de los costes laborales, que realimentan a su vez la espiral de precios. Tampoco es beneficioso que estos bajen de manera generalizada y permanente, puesto que provocaría una destrucción del tejido empresarial y un incremento del desempleo, al retrasar los consumidores sus decisiones de compra y las empresas sus decisiones de inversión. Por tanto, las estabilidad de precios es un indicador de salud económica y financiera, y por eso existe para todas las monedas oficiales una institución que se encarga de lidiar con la inflación a través de la política monetaria. Dicha misión suele recaer en los bancos centrales de cada área monetaria o estado con moneda propia, y en el caso europeo, el BCE tiene como principal objetivo mantener la estabilidad de precios, y dicha estabilidad la consigue cuando la inflación no sobrepasa el 2%. 

En Andalucía, el incremento de precios en diciembre se ha situado en el 0,3%, el mismo resultado que el obtenido a nivel nacional. Dentro de los grupos que incrementan sus precios están los de alimentos y bebidas no alcohólicas (1,6%), bebidas alcohólicas y tabaco (5,2%), vivienda (0,1%), medicina (0,5%), transporte (1,1%), enseñanza (1,7%) y otros bienes y servicios (0,2%). Por contra, están los que reducen precios como el vestido y calzado (-0,2%), menaje (-0,3%), comunicaciones (-6,6%), ocio y cultura (-1,9%), y por último hoteles, cafés y restaurantes (-0,2%).  En cuanto al comportamiento de los precios en las distintas Comunidades Autónomas, han crecido en Cantabria (0,6%), País Vasco (0,6%), Baleares (0,5%), Castilla y León (0,5), Galicia (0,5), Murcia (0,4%), Andalucía (0,3%), Aragón (0,2%), Asturias ( 0,2%), Castilla-La Mancha (0,2%), Cataluña (0,2%), Comunidad Valenciana (0,2%), Madrid (0,2%) y La Rioja (0,1). Se han mantenido inalterados en Extremadura y Navarra, y se han reducido en Melilla (-0,4%) y Ceuta (-0,1%). 


Fuente: Instituto Nacional de Estadística
El Índice de Precios al Consumo está formado por 12 grupos de bienes, que tratan de proporcionar una medida estadística del nivel de precios y servicios que se consumen en un determinado territorio.  La clasificación que se utiliza para este fin está contenido en el COICOP (Classification Of Individual Consumption by Purpose), y la ponderación se establece en función de la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares (ECPF). En el cuadro adjunto podemos ver el peso que cada grupo de bienes y servicios tiene en la cesta de la compra de los consumidores andaluces. Aunque es cuestionado en ocasiones como poco representativo del verdadero destino del gastos de los compradores, es un indicador armonizado que sirve para ver la tendencia, y para poder comparar su comportamiento con el de otras regiones y territorios. También nos puede servir para valorar la repercusión que las reformas económicas y las nuevas medidas puestas en marcha por las distintas administraciones pueden tener sobre la capacidad adquisitiva de la población en general, teniendo en cuenta el desempleo y el descenso de la renta disponible para las familias. Si queremos seguir desagregando la importancia de cada concepto en la composición del IPC, podemos bajar a nivel de subgrupos, algo que podemos ver en la web del Instituto Nacional de Estadística. De igual manera podremos consultar el COICOP, la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares, y la ponderación de cada grupo, subgrupo, clases, subclases, rúbricas y grupos especiales.

22 de noviembre de 2013

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Octubre 2013

El índice de precios al consumo ha tenido en octubre un descenso del -0,1% respecto al mismo mes del año anterior, tanto a nivel regional como nacional. Entre los epígrafes que han registrado tasas positivas de incremento de precios estarían los alimentos y bebidas no alcohólicas (1,8%), bebidas alcohólicas y tabaco (5,7%), vestido y calzado (0,3%), vivienda (0,1%), medicina (1,0%), enseñanza (1,6%) y otros bienes y servicios (0,3%).  Por el contrario, los que presentan descensos de precios son menaje (-0,2%), transporte (-2,3%), comunicaciones (-7,4%), ocio y cultura (-1,6%), hoteles, cafés y restaurantes (-0,3%). Los episodios de deflación no son habituales en la historia reciente de la economía española. Mientras que no se produzca un descenso generalizado y continuo de precios no estaríamos ante un acontecimiento preocupante. Durante 2009 se vivió un episodio que llevó la tasa interanual al -1,5% en julio de ese año, en gran medida provocado por la caída en la cotización del petróleo y la bajada de los precios de los alimentos.   Algo similar es lo que ha ocurrido en octubre de este año. 

Del IPC del mes de octubre hay que destacar una reducción mayor de la esperada por el consenso de los analistas. También resaltar el comportamiento del diferencial de precios respecto a la media nacional y sobre todo al de la zona Euro, situando en -0,7 puntos porcentuales la diferencia de precios, cuando la media histórica se sitúa en +0,8 puntos porcentuales. En conclusión, la dinámica de precios durante los últimos dos meses ha sido de fuerte descenso, en gran medida provocado por la coyuntura actual de la economía. Por un lado la reducción de los costes laborales vía despidos y rebaja salarial, junto con la debilidad de la demanda interna están presionando fuertemente sobre los factores que impulsan el crecimiento de los precios. Hay que añadir una coyuntura favorable de los precios internacionales de los productos energéticos, y un contexto internacional que contribuye a la moderación general de precios, algo que el Banco Central Europeo ha reconocido rebajando los tipos de interés al 0,25%, un mínimo histórico desde que se creó el Euro.