Cataluña es la comunidad que más peso económico tiene en el conjunto del país, con un PIB de 199.785 millones de euros en 2014, supone el 18,9% del total nacional. La Comunidad de Madrid le sigue con una producción de 197.698 millones de euros (18,7%), y Andalucía con 141.703 millones de euros (13,4%). Es pues evidente la importancia de estas regiones en la dinámica económica del país, ya que entre ellas suman más del 51% de PIB nacional. La estructura productiva catalana se puede ver en el gráfico de arriba, destacando las actividades industriales (32,8% del total de la producción interior) y los servicios de comercio, transporte y hostelería (23,7%). Conocer la distribución de la producción regional es útil, en tanto que nos proporciona la posibilidad de comparar distintos territorios y ver las debilidades/fortalezas y las amenazas/oportunidades.
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23 de julio de 2015
16 de mayo de 2015
Producción Industrial en Andalucía. Primer trimestre
La producción industrial andaluza ha tenido un peor comportamiento general durante el primer trimestre del año que la media del conjunto del estado. En la tabla de arriba podemos ver como en estos tres primeros meses, el porcentaje de variación anual ha sido inferior a la media española. También los índices confirman que el nivel de actividad es inferior. Por tanto, se puede ver como la recuperación de la actividad está siendo más lenta en Andalucía, algo que también se percibe en otros indicadores económicos.
12 de marzo de 2015
Panorama de la inversión en bienes de equipo
Hace poco se analizó la importancia de la inversión en la actividad económica de un territorio y en la creación de empleo. Además de por el impacto sobre el mercado laboral, la inversión también es de vital importancia por su repercusión en la productividad general de dicha economía. Y es que crear puestos de trabajo sin aumentar la productividad de ésta, solo condena a salarios bajos y probablemente a desequilibrios externos de consecuencias imprevisibles en el largo plazo. En el gráfico anterior, podemos ver como se ha comportado la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) en bienes de equipo durante el período previo a la crisis, y como ésta impactó fuertemente en su ritmo de crecimiento. Gran parte de esa expansión estuvo concentrada en el sector de la construcción, y por tanto ya conocemos el origen, desarrollo y consecuencias de ese modelo de crecimiento. Es de vital importancia que el repunte en la actividad del sector industrial de bienes de equipo -que ya se inició en el ejercicio pasado-, continúe dentro de la dinámica actual en el que las exportaciones van adquiriendo mayor peso en la economía, en detrimento de sectores intensivos en mano de obra como fue la construcción en la fase previa a la crisis.
11 de marzo de 2015
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Enero 2015
El índice de Producción Industrial de Andalucía no ha tenido un buen comienzo de año. En términos interanuales ha descendido un -7,9%, mientras que a nivel nacional lo ha hecho un -2,0%. Los descensos en la producción industrial andaluza ha sido especialmente intenso en los bienes de consumo no duraderos (-27,8%), mientras que la producción energética regional ha sido el único epígrafe que ha crecido con un 3,6% anual.
22 de enero de 2015
Consecuencias del descenso de precios del crudo
Los precios del crudo tienen un gran impacto en las economías desarrolladas y emergentes. Por supuesto, también lo tiene en la andaluza. El descenso importante de la cotización del petróleo que se ha producido recientemente ha generado un alivio para la economía mundial, pero también riesgos que hay que valorar. Si empezamos por los efectos positivos, la reducción de los precios energéticos para la industria y los consumidores reduce los costes de producción y libera renta de las familias para otros usos. Esto se está manifestando básicamente en un fenómeno de deflación que están padeciendo algunas economías como la española y la andaluza. Por tanto, un descenso de este tipo va a ayudar a que el PIB mundial crezca, y por efecto contagio también lo hará nuestra economía.
23 de octubre de 2014
Confianza empresarial de Andalucía. 4º trimestre
Los datos de confianza empresarial de Andalucía para el cuarto trimestre de 2014 son positivos como se puede ver en el gráfico anterior. El Indicador de Confianza Empresarial de Andalucía (ICEA) es una encuesta en la que se les pregunta a los responsables de establecimientos sus opiniones sobre como va evolucionando su negocio en el trimestre que finaliza y sus expectativas para el próximo. En concreto la mejora del indicador es de un 0,7% respecto al trimestre anterior y un 8,3% respecto al mismo período del año pasado.
Por sectores, las peores expectativas para el cuarto trimestre están en la construcción (-37,1) y el transporte y hostelería (-19,9). El sector que presenta mejor perspectiva es el industrial con un saldo entre opiniones favorables menos desfavorables positivo, en concreto de 7,2 puntos. En conclusión, dentro del entorno difícil en el que se desenvuelven las empresas, la mejora de su actividad es lenta pero creciente en línea con la esperada mejoría de la demanda interna regional.
12 de julio de 2014
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Mayo 2014
El Índice de Producción Industrial de Andalucía ha marcado un crecimiento del +3,9% interanual durante el mes de mayo. A destacar el aumento de la producción de bienes de consumo en un +10,4% debido a los no duraderos (+11,2%), mientras que los duraderos crecen un +1,2%. Por su parte, la producción de bienes de equipo presenta un mal dato (-6,2%) al igual que los bienes intermedios (-0,3%). El indicador de energía ha registrado un crecimiento importante del +7,1% respecto al mismo mes del año anterior.
Si analizamos la producción industrial regional desde una perspectiva más amplia podemos ver en el gráfico anterior como en los años centrales que se corresponde con el máximo del ciclo económico de la década pasada, la actividad industrial de la comunidad andaluza era relativamente mejor que la registrada en el territorio nacional. Es a partir de 2013 cuando se puede ver el mayor impacto del ciclo en la región, y como la industria autóctona ha llevado peor los coletazos de la crisis en su estructura productiva. Si tomamos como referencia el mismo mes del año 2000 y comparamos, podemos obtener una idea de la dimensión real que ha tenido la crisis en Andalucía. El Índice de Producción Industrial regional (IPIAN) marca en la actualidad un nivel del -19,7% inferior al mes de referencia. Si tomamos las partidas que los componen, el IPIAN de bienes de consumo duraderos marca un descenso del -71,9%, mientras que los no duraderos retroceden un -8,7%. El IPIAN de bienes de equipo retrocede un -37,8% y el de bienes intermedios un -28,6%. La energía por su parte presenta un dato positivo del +17,1%.
En España, el Índice de Producción Industrial ha crecido un +0,4% interanual. A parte de Andalucía que ha registrado un incremento del +3,9%, otras regiones que también han marcado registros positivos son Aragón (+7,5%), Extremadura (+9,6%), Castilla-La Mancha (+4,9%), Castilla y León (4,3%), Navarra (3,5%), Comunidad Valenciana (2,0%) y Cataluña (+0,9%). En terreno negativo se encuentran Galicia (-7,8%), Canarias (-4,2%), Murcia (-3,9%), País Vasco (-3,7%), Baleares (-3,1%), Madrid (-2,9%), Asturias (-1,0%), Cantabria (-1,0%) y La Rioja (-0,9%). En conclusión, y como se puede ver en el gráfico, la región andaluza se encuentra por debajo de la media nacional en cuanto a recuperación de su actividad industrial. También se puede ver en el gráfico como la Comunidad Valenciana presenta un comportamiento firme de recuperación, mientras la Comunidad de Madrid continúa con su ritmo de descenso en su actividad industrial.
14 de mayo de 2014
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Marzo 2014
Los últimos datos de producción industrial de Andalucía confirman al igual que otros indicadores que el cambio de ciclo se consolida. En marzo, el IPI ha crecido un 11,8% respecto al mismo mes del año anterior, lo que contrasta con el -16,6% que marcó la misma referencia en el mismo mes de 2013. Despuntan los bienes de consumo no duradero (30,4%) y en general los bienes de consumo (28,8%). Por su parte, los de consumo duradero han crecido un 10,1%, lo que supone un signo positivo después del gran deterioro que ha sufrido la producción de estos bienes durante el pasado. La compra de este tipo de artículos implica un precio elevado además de tener una mayor duración de uso, por lo que se adquieren después de reflexionar la compra, siendo importante en esa decisión la mejora de las expectativas económicas, la posibilidad de financiarlas, la recuperación de la capacidad de endeudarse o la disponibilidad de ahorro para ello. Los bienes intermedios crecieron un 9,6% y los de bienes de equipo un 3,01%, lo que también ayuda a consolidar el cambio hacia el leve crecimiento esperado para el presente ejercicio y el próximo.
En el gráfico de arriba podemos ver como se ha comportado la actividad industrial en España y en Andalucía durante la fase más intensa de la crisis. El año ha comenzado relativamente mejor para la comunidad andaluza, algo que queda reflejado en el trimestre actual, y todo parece indicar que continuará en el futuro próximo, una vez que las mejoras que se están produciendo en el empleo y el intenso esfuerzo de internacionalización de las empresas consoliden el consumo interno y las exportaciones.
En el gráfico anterior se puede observar el comportamiento desigual que presenta la producción regional desde comienzo de la década pasada. Para ello se ha utilizado la media de 12 meses para suavizar la volatilidad de los registros mensuales del IPI. Se puede ver como estamos aún lejos de los niveles de producción alcanzados antes de la crisis. También hay que destacar el desigual comportamiento que han tenido la distintas regiones a partir de 2011 que marcaron un punto de unión. Así, tanto Andalucía como la Comunidad de Madrid se han comportado peor que la media nacional y han comenzado más tarde la fase de recuperación de su actividad industrial. Por el contrario, Cataluña y la Comunidad Valenciana empezaron a presentar mejores registros que la media a comienzos de 2013, consiguiendo un mejor comportamiento relativo que la media. También se puede ver como Cataluña ha sido la que mayor estabilidad productiva ha mostrado ya que en la fase previa a la crisis su índice estaba por debajo de la media, mientras que en período post-crisis su actividad se ha deteriorado menos que el resto.
Referencias:
- Índice de Producción Industrial de España. Base 2010. Instituto Nacional de Estadística 14 de abril de 2014
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Febrero 2014
La actividad industrial ha registrado buenos resultados durante el arranque del año en curso. En enero el Índice de Producción Industrial registró un incremento del 7,1% y en febrero un 3,4%, lo que confirma el buen comienzo del ejercicio. Si descomponemos los datos por destino económico de los bienes, los de consumo han registrado un incremento del 19,3%, siendo los de consumo duradero del 2% y los no duradero del 20,9%. Por su parte, los bienes de equipo han marcado un incremento del 3,5%, parecido al 3,7% de los bienes intermedios, siendo la energía la que peor se ha portado durante el inicio del año, con un descenso del -8,3% (- 10,1% en enero). A nivel nacional el comportamiento de la actividad industrial ha sido algo inferior con un incremento del 3,1%, registrando los bienes de consumo un incremento del 3,4% (duraderos: -3,8% y no duraderos: 4,0%), los de equipo un 6,3%, los intermedios un 3,8% y la energía descendió un -1,7%
Si comparamos el comportamiento de la producción industrial respecto al resto de regiones españolas, Andalucía se encuentra en el sexto puesto en tasa de variación interanual, por detrás de Extremadura (24,2%), Castilla y León (12,6%), Comunidad Valenciana (8,2%), Canarias (6,6%), Navarra (4,7%) y Cataluña (3,4%), todas por encima del 3,1% de la media nacional. Por su parte, los peores resultados los ha marcado Asturias (-8,6%), Baleares (-3,3%), Madrid (-2,5%) y Cantabria (-1,8%). En general, se puede afirmar que los resultados industriales han sido buenos salvo en energía, y vienen a confirmar el repunte de la actividad esperada para el presente ejercicio. Resaltar el intenso incremento del dinamismo industrial en algunas regiones como Extremadura y Castilla y León, así como el buen comienzo de año que probablemente disminuya conforme transcurra el ejercicio.
Si analizamos el comportamiento del IPI en el contexto histórico reciente podemos observar que la actividad está lejos de estar normalizada, puesto que se encuentra todavía lejos de los valores medios registrados durante la década pasada. Y es que desde el año 2000 la actividad industrial ha descendido un -21,6%, destacando la importante bajada del -65,5% en los bienes de consumo duraderos, así como del -42,5% de los bienes de equipo y del -31,4% los bienes intermedios. Las únicas partidas que se han desmarcado de ese intenso deterioro han sido los bienes de consumo no duraderos que han crecido un 3,6% en dicho periodo, y la energía que sólo ha empeorado un -2,1%. En conclusión se confirma el buen dato de coyuntura pero que, analizado desde una perspectiva más a largo plazo, la mejoría queda reducida a un mero repunte dentro de un deterioro profundo de la producción industrial. El mantenimiento y la continuidad del esfuerzo exportador es probablemente el gran obstáculo a superar, y uno de los puntales del cambio económico de la región que sin duda se va a producir en los próximos años.
24 de enero de 2014
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Noviembre 2013
La actividad industrial a falta del cierre de año, confirma la reducción del ritmo de descenso de la actividad industrial, en línea con las previsiones de crecimiento lento para el presente ejercicio. El Índice de Producción Industrial de Andalucía registró un incremento del 0,7% en noviembre, mientras que en el mismo año del año anterior el descenso fue del -12,1%. Por otra parte, el mismo índice a nivel nacional ha registrado un aumento del 0,2%, después de registrar un año antes un descenso del -7,8%. Se puede confirmar pues que la destrucción de actividad industrial se ha tomado un respiro, y si no se materializan los riesgos que aún existen, la corrección del ciclo es posible que esté próximo a comenzar. Respecto a las partidas que componen el IPIAN podemos citar por un lado los bienes destinados al consumo que descienden un -5,3, con los duraderos bajando un -1,0% mientras que los no duraderos lo hacen un -5,8% interanual, y por otro lado, los bienes de equipo y los bienes intermedios que suben un 2,9% y un 8,0% respectivamente. El dato de bienes de equipo tiene cierto matiz positivo, en tanto que la recuperación de la inversión supone un incremento de la producción a corto y medio plazo, y por tanto generación de empleo, aunque se produzca de forma lenta e inestable.
Si vemos el gráfico adjunto, que recoge el registro del IPIAN desde 2000 podemos ver el intenso crecimiento industrial en la fase previa a la crisis 2000-2008, y como desde entonces el nivel ha descendido a niveles de la década de los noventa. Es difícil confirmar la tendencia futura de la actividad, pero no parece muy arriesgado confirmar que la actividad industrial ha tocado suelo, y a partir de ahora se produzca un crecimiento de ésta, aunque sea lento y complicado. También hay que destacar que los cambios estructurales que la crisis está provocando en la economía tienen una gran probabilidad de que servir de anclaje para que la recuperación de la actividad se desarrolle conforme a un modelo más sano, moderno, estable y duradero. La orientación permanente de parte de la actividad industrial hacia la exportación es un mecanismo importante de consolidación de empleo de calidad en el largo plazo, y la mejora competitiva de las empresas industriales servirá para mejorar el saldo de intercambio, algo esencial en la coyuntura actual en la que estamos inmersos.
29 de diciembre de 2013
Consumo de energía y seguridad energética en Andalucía.
En la actualidad nos encontramos inmersos en un debate público sobre el alto precio de la energía eléctrica que pagan los consumidores, y la supuesta falta de rentabilidad de las empresas del ramo, que alegan un incremento constante de sus costes para justificar la subida en los precios de venta de la energía que producen. Hay pocos datos objetivos y los argumentos que se utilizan son complejos y opacos, con lo que es difícil simplificar una presentación del problema, y por tanto es fácil caer en juicios manipulados o conclusiones erróneas. Existen varias razones para justificar el nivel del importe que ha alcanzado el kilovatio en España, y uno de ellos es que el sistema tiene instalado una capacidad de generación significativamente mayor que la que se demanda en cada momento. Esto es así porque la electricidad no es un bien que se pueda almacenar, y por tanto necesita ser producido conforme se demanda en tiempo real. Para evitar que una incidencia técnica o de otro tipo impida el flujo continuo de energía en el sistema, hay que tener instalaciones redundantes que puedan entrar en funcionamiento en caso de que la demanda sea mayor, o que existan problemas de suministros que puedan hacer caer el sistema. En definitiva, el mantenimiento de unas infraestructuras energéticas de reserva tienen unos costes que se paga en la factura de la electricidad, y no son precisamente pequeños.
Además de la existencia de duplicidades en el sistema para garantizar el suministro de electricidad a hogares y negocios, hay otro aspecto importante que forma la otra gran columna de la estrategia de seguridad energética de un país. En concreto hablamos de la necesidad de asegurar el abastecimiento de energía primaria (carbón, gas natural, petróleo, viento, sol, etc) para poder transformarla en energía eléctrica que pueda ser transportada y consumida por los hogares y empresas. Aquí también existe una controversia en cuanto a que el coste de cada tipo de energía no es la misma. La energía que produce una central nuclear que ya tiene amortizada sus instalaciones, o la que se obtiene de una central hidroeléctrica, es bastante más barata que la que se produce a través de combustibles fósiles como el petróleo o el gas natural, en gran medida porque las instalaciones de transformación en electricidad de estas últimas están en proceso de amortización, a lo que hay que añadir también el fuerte incremento en los últimos años de la cotización de las materias primas utilizadas.
Nuestro país tiene una fuerte dependencia energética del exterior, y eso es preocupante. Este tema junto con la volatilidad de precios de los hidrocarburos, y el compromiso adquirido en el Protocolo de Kioto sobre cambio climático, han sido los elementos claves para justificar la utilización de energías limpias y renovables en la generación de electricidad. El problema es que al ser tecnologías menos desarrolladas y con menor eficiencia energética, han necesitado para su expansión de una serie de incentivos en forma de primas a la energías renovables, que están en el foco del análisis como uno de los principales responsables del aumento del precio de la electricidad que se consume. Este tipo de energías tienen dos ventajas que no se tienen en cuenta a la hora de incorporarlos como costes no explícitos en las tecnologías convencionales: la primera es que es una fuente renovable y limpia, por lo que desde un punto de vista ambiental es muy beneficioso para el bienestar presente y futuro; la segunda es que reduce la dependencia energética al necesitar la importación de menos materias primas como el petróleo y el gas natural. Por otro lado tienen un gran inconveniente, y es que no proporcionan un flujo constante al sistema, ya que el sol o el viento son recursos que fluctúan a lo largo del día. El futuro no es prometedor si basamos el modelo energético nacional en los hidrocarburos o la energía nuclear, porque los recursos disponibles de las materias primas necesarias para mantener el modelo convencional están o estarán en poco tiempo en retroceso, y por tanto será cada vez más difícil y más caro conseguirlas. Encontrar un mix energético eficiente y que nos aporte seguridad en el suministro no se consigue en el corto plazo, sino que requiere de grandes inversiones y sobre todo de un modelo que aporte estabilidad legal y financiera a los inversores para que el problema de recursos energéticos no nos explote en las manos. En definitiva, la apuesta por la energía renovable puede haber ocasionado problemas coyunturales durante la crisis, como el aumento del recibo de la luz para los consumidores, o la explosión de la burbuja de las renovables que ha perjudicado a inversores de distintos tipos, pero en el largo plazo es una apuesta acertada para la sociedad en su conjunto y que será reconocido como tal cuando la escasez de recursos convencionales no encuentre una tecnología que sustituya las energías fósiles.
12 de diciembre de 2013
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Octubre 2013
La producción industrial en Andalucía es un indicador de coyuntura de gran valor en un momento como el actual en el que cualquier dato que nos muestre una mejora es de suma importancia para recuperar la confianza, y sobre todo para confirmar la mejora esperada de la economía durante el próximo año. El Índice de Producción Industrial de Andalucía (Base 2010) ha registrado un descenso en octubre del -1,2% en tasa interanual, después del leve incremento del mes pasado que creció un 1,3%. Por destino económico de los bienes destacar el crecimiento en bienes de consumo duradero (3,2%) y en energía (2,3%), mientras que por el lado contrario, se han registrado descensos importantes en bienes de consumo no duraderos (-8,1%), bienes de consumo (-7,1%) y bienes intermedios (-0,5). Por su parte, el IPI de energía se mantuvo igual que el mes anterior. El dato regional de octubre contrasta con el obtenido a nivel nacional que presenta un mejor comportamiento, en concreto crece un 1,8% en el mes, después de haber crecido también en septiembre un 3,7%.
Por comunidades autónomas, el comportamiento es variado. Por un lado están aquellas que han mostrado un buen comportamiento como Aragón (7,2%), Valencia (6,7%), Asturias (5,9%), Castilla La Mancha (4,0%), Castilla y León (2,2%), Cataluña (1,6%), Galicia (1,5%), Navarra (0,6%), Pais Vasco (1,6%) y Cantabria (0,1%), y por otro, las que presentan registros negativos como Baleares (-6,8%), Canarias (-4,6%), Extremadura (-4,1%), Murcia (-1,8%), Rioja (-1,8%) y Andalucía (-1,2%). En cuanto al destino de los bienes, a nivel nacional, los de consumo duradero han registrado un descenso del -8,5% que junto con el de energía (-2,6%) son los que han marcado descensos en sus índices. Por el lado contrario, el IPI de bienes de equipo ha subido un 8,6% y el de bienes intermedios un 1,7%, en claro contraste con los datos obtenidos por la industria andaluza. En conclusión, se confirma el suelo en la producción industrial nacional y regional, sustentado en gran medida por el buen comportamiento de las exportaciones. Las tasas interanuales muestran el final de la fase correctiva en la coyuntura industrial y una mejora probable para el primer semestre del año que viene. Se confirme pues el sentimiento general de que la economía no puede ir a peor de lo que está, por lo que la salida de la recesión y la vuelta al crecimiento tendencial depende en gran medida de los pasos que se tomen a partir de ahora.
16 de noviembre de 2013
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Septiembre 2013
El Índice de Producción Industrial de Andalucía ha registrado un aumento del 0,6% en tasa interanual quedando situado en el nivel de los 64,5 puntos. Es un respiro después de cuatro meses de descenso desde abril. Por destino económico de los bienes, destacar el buen comportamiento en bienes de equipo (22,0%) y energía (10,4%), mientras que en el resto de referencias las tasas interanuales han sido negativas, siendo la partida de bienes intermedios (-12,1%) la que peor registro ha tenido. El IPI de bienes de consumo (-2,0%), de bienes duraderos (0,3%) y de bienes no duraderos (-2,1%) han marcado leves descensos. Estos resultados contrastan con los obtenidos a nivel nacional, en cuyo ámbito se han registrado incrementos anuales en casi todos las bienes, salvo energía que ha descendido un -1,6%, destacando los progresos en bienes de equipo (8,4%) y bienes de consumo (5,0%).
A nivel regional se han registrado gran disparidad de resultados. Así tenemos regiones cuyos datos han sido negativos como Canarias (-17,6%), La Rioja (-6,1%), Castilla - La Mancha (-1,7%) y la Comunidad de Madrid (-1,4%), mientras otras han tenido registros positivos, a destacar Asturias (21,1%), Aragón (10,0%), Murcia (6,8%), Extremadura (5,9%) y Comunidad Valenciana (5,7%). En comparación con los datos presentados por otras regiones, el comportamiento del sector industrial en la comunidad andaluza no ha sido muy brillante, teniendo en cuenta que la media nacional ha sido de un incremento del 3,5% en tasa interanual frente al 0,6% de aquella. Por tanto, la conducta de la actividad industrial continúa evolucionando peor en Andalucía que en el resto del territorio nacional, y si tomamos la media de 12 meses tanto del índice andaluz como del español podremos observar un diferencial que se ha ido ampliando desde 2010, y que registra actualmente su valor máximo. En los años previos al comienzo de la crisis ambos índices convergieron bastante, recogiendo el potente comportamiento de la industria regional, en gran medida gracias a la construcción. Después, los primeros años de la crisis apuntó una sincronía que se rompió en 2010 cuando ambas medias comenzaron a marcan caminos diferentes, probablemente debibo a la pérdida del impulso constructor, que otras regiones más industrializadas no han tenido que soportar.
A nivel regional se han registrado gran disparidad de resultados. Así tenemos regiones cuyos datos han sido negativos como Canarias (-17,6%), La Rioja (-6,1%), Castilla - La Mancha (-1,7%) y la Comunidad de Madrid (-1,4%), mientras otras han tenido registros positivos, a destacar Asturias (21,1%), Aragón (10,0%), Murcia (6,8%), Extremadura (5,9%) y Comunidad Valenciana (5,7%). En comparación con los datos presentados por otras regiones, el comportamiento del sector industrial en la comunidad andaluza no ha sido muy brillante, teniendo en cuenta que la media nacional ha sido de un incremento del 3,5% en tasa interanual frente al 0,6% de aquella. Por tanto, la conducta de la actividad industrial continúa evolucionando peor en Andalucía que en el resto del territorio nacional, y si tomamos la media de 12 meses tanto del índice andaluz como del español podremos observar un diferencial que se ha ido ampliando desde 2010, y que registra actualmente su valor máximo. En los años previos al comienzo de la crisis ambos índices convergieron bastante, recogiendo el potente comportamiento de la industria regional, en gran medida gracias a la construcción. Después, los primeros años de la crisis apuntó una sincronía que se rompió en 2010 cuando ambas medias comenzaron a marcan caminos diferentes, probablemente debibo a la pérdida del impulso constructor, que otras regiones más industrializadas no han tenido que soportar.
14 de septiembre de 2013
Índice de Producción Industrial de Andalucía. Julio 2013
En términos generales los datos que ha arrojado el índice de producción del sector industrial en Andalucía durante el mes de julio no han sido buenos. Seguimos estando en niveles de producción previos al inicio de la crisis, y las exportaciones no son suficientes para hacer crecer la producción. Salvo el sector de bienes intermedios, probablemente ligado al sector exportador, todas las partidas han registrado descensos interanuales, algunas bastante importantes, en línea con el mal tono de la demanda interior. En índice general ha descendido un -4,3% en julio, después del -7,4% de junio y el -2,5% en mayo. El de bienes de consumo ha marcado una disminución significativa del -9,3% respecto al año anterior, marcado por la dinámica de los bienes no duraderos que han registrado un descenso del -10,0%. Por su parte, la producción de bienes de equipo retroceden el -4,1% en la región, mientras los intermedios presentan un comportamiento positivo del 1,7%.
Si vemos la producción regional respecto a la nacional podemos observar diferencias reseñables. Mientras el Índice de Producción Industrial a nivel nacional presenta una mejora del 0,4% interanual, el regional desciende el -4,3% antes comentado. En general, los indicadores de producción del país presentan mejores resultados que el de la comunidad andaluza, salvo en el caso de los bienes intermedios donde se cambian las posturas. Como ya se ha comentado en distintos análisis, la crisis está afectando con mayor intensidad a la economía andaluza, debido a su estructura productiva y a la mayor exposición a sectores cíclicos. En el gráfico adjunto se puede observar como a finales de 2009 se empieza a observar el peor comportamiento industrial de la región andaluza, lo cual se refleja en todas las partidas de la producción industrial. Es importante vigilar la dinámica de bienes de equipo en cuanto que una mejora sólida y permanente sería un buen indicador de coyuntura económica, ya que es el mejor indicador adelantando de mejora de la inversión, y por tanto del empleo y de la actividad en general. La intensidad en el descenso de la producción de equipos se ha relentizado bastante respecto a tasas del -30% de registradas en 2012, y aunque el año en curso ha tenido meses positivos sigue acumulando una reducción del -4,2% respecto al año pasado.
12 de mayo de 2013
Índice de producción industrial de Andalucía. Marzo 2013
La producción industrial de Andalucía descendió un 12,4% durante marzo en tasa interanual, reflejando la compleja situación económica en la que nos encontramos. Los datos a nivel nacional no son mucho mejores, aunque si muestran un menor deterioro, ya que la actividad industrial decreció el -9,8% en marzo. Si hacemos el desglose por destino económico de los bienes tenemos que la producción de bienes de consumo desciende un -16,5%, y dentro de estos los de consumo duradero recortan un -12,2%, mientras que los no duraderos lo hacen un -16,9%. Por su parte, los bienes de equipo descienden un -1,3% y los bienes intermedios un -10,5% respecto al mismo mes del año pasado. Por último la energía desciende un -15,1% en tasa interanual. Los mismos datos a nivel estatal también son decepcionantes: la producción de bienes duraderos desciende un -20,3%, los de consumo no duradero un -9,9%, los bienes de equipo un -7,9%, los bienes intermedios un -13,1% y la energía un -2,2%.
La situación económica es altamente preocupante, ya que el casi millón y medio de parados que recoge la EPA (36,8% de tasa de paro) pesan como una enorme losa sobre el consumo privado, que en definitiva es el principal motor de la producción regional. Aunque las exportaciones se están comportando bastante bien teniendo en cuenta la situación económica europea, no tienen un peso suficiente para parar la sangría de desempleo y la destrucción de la actividad económica que padecemos. La batería de datos que conocemos tampoco son positivas: el índice de ventas de comercio al por menor arroja en marzo un descenso interanual del -8,51%, mientras el de ventas de grandes superficies lo hace un -9,34% en el mismo mes. Como dato positivo la mejora en el índice de confianza empresarial de Andalucía para el segundo trimestre, mejorando tanto el balance de situación como el de expectativas respecto al trimestre anterior. El sector servicios, que tiene el mayor peso dentro de la producción regional, registró en febrero un descenso del -7,74% en cifra de negocios, y para marzo no se espera una mejora considerable, más bien al contrario. La situación actual del consumo en Andalucía se ve perfectamente representado en el gráfico del índice de producción de bienes duraderos, que a fin de cuentas son los productos que están soportando mayormente el peso de la recesión.
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