30 de septiembre de 2017

Situación del consumo privado en Andalucía (2º trimestre)


El consumo de hogares ha sido un buen indicador del impacto que la crisis financiera ha tenido sobre la economía y la sociedad andaluza. Como se puede observar en el gráfico 1.1. mientras el PIB ha conseguido remontar hasta niveles próximos a la punta del ciclo, el consumo continúa más rezagado poniendo de manifiesto el desequilibrio en la distribución del crecimiento económico. En el segundo trimestre la economía ha crecido al +3,1% interanual (+0,9% t/t) aumentando el consumo final de hogares el +2,2% (+1,1% t/t), lo que supone un buen ritmo de continuar la tendencia. La mejora se ha sostenido en gran medida en el aumento del +3,3% en la remuneración de asalariados y el incremento del +4,2% anual en el número de puestos de trabajo totales estimados en la Contabilidad Regional Trimestral de Andalucía (CRTA) del segundo trimestre, lo que ha ayudado a crecer el volumen global de las rentas de las familias andaluzas.


Como ya sabemos, la principal partida de la demanda regional es el gasto en consumo de los hogares, y por tanto es básica en el rendimiento general de la economía andaluza. En el gráfico 1.2 se puede ver la aportación trimestral del consumo privado al conjunto de PIB, y como se ha intensificado su contribución media desde la salida oficial de la crisis. En el segundo trimestre su aporte ha sido de 0,66 puntos mientras que en el primero fue neutro, acelerándose la tendencia de crecimiento tanto en términos trimestrales como en el acumulado anual. 


Al igual que la Contabilidad Regional, los indicadores de actividad también reflejan una mejora en su dinamismo. El sector servicios continúa su avance iniciado en 2014, y como se puede ver en el gráfico 2.1 el Índice de Actividad del Sector Servicios ha crecido el +4,7% interanual en junio, siendo el transporte y almacenamiento el que más intensamente lo hace con un crecimiento del +11,2%. Hay que tener en cuenta que esta última partida recoge el transporte terrestre, marítimo y aéreo tanto de personas como de mercancías. Por su parte, la hostelería crece un +2,3% después de haber reducido su actividad durante los meses anteriores, mientras que el comercio lo ha hecho el +4,4% consolidando el ritmo mantenido durante el presente ejercicio.
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En el gráfico 2.2 se muestra la actividad comercial al por menor incluyendo las estaciones de servicio, y en julio ha registrado un incremento del +1,0% anual. Sin estas últimas,  la actividad comercial minorista en alimentación ha crecido el +2,3%, mientras que la no alimentación lo ha hecho un +2,1%. El Índice de Comercio al Por Menor (ICM) hace un seguimiento de las ventas y el empleo en este sector, y al igual que las ventas la ocupación ha crecido un +0,45%, por lo que sigue creciendo lentamente el consumo de bienes y el empleo generado, quedando aún lejos de los niveles alcanzados en la fase anterior a la crisis.


R
especto a las ventas registradas por las grandes superficies en Andalucía mejora un +0,1%, registrando en alimentación un incremento del +1,7% mientras que en no alimentación desciende un -0,5%. Como se refleja en el gráfico, el crecimiento de las ventas de estas empresas a partir de 2014  se ha debido principalmente a la no alimentación, aunque a principios del presente ejercicio ha comenzado a registrarse un estancamiento, que junto a la debilidad de la alimentación hace que pierda fuerza el consumo en este tipo de establecimientos.



P
ara la actividad turística en Andalucía ha sido un año excepcional, y eso también se ha visto reflejado en el consumo turístico de los andaluces. En el gráfico 3.1 se puede comprobar el número de turistas y los indicadores de consumo de aquellos que han escogido la propia región para sus viajes y vacaciones. En el segundo trimestre el número de turistas cuyo origen ha sido la propia comunidad ha crecido un +7,3% superando los 2,5 millones de personas. Por su parte los procedentes del resto del España han crecido el +8,1% y los del resto de la Unión Europea el 13,7%. En cuanto a la estancia media crece un +2,8% (4,0 días) y el gasto medio lo hace un +3,5% (62,08 €/día). Si analizamos la tendencia, en la parte derecha del gráfico anterior (media acumulada de 4 trimestres) se puede comprobar como por un lado desciende la estancia media del turista andaluz, pero por otro sigue aumentando el gasto medio.



L
a adquisición de bienes duraderos es de vital importancia para comprobar la situación del consumo privado regional. Los turismos tiene un peso importante en las decisiones de compra de los consumidores, y por tanto la mejora de las expectativas económicas es esencial para la adquisición de este tipo de bienes. En agosto se han matriculado en Andalucía 10.220 turismos lo que supone un incremento del +15,4% respecto al mismo mes del ejercicio anterior, siendo la cuota de mercado a nivel nacional del 14,1%. Por su parte el acumulado a dicho mes ha ascendido a 90.839 turismos lo que supone un aumento del +8,2% y una cuota del 10,7%. En el gráfico 4.1 se puede ver el comportamiento de las matriculaciones de vehículos, y como continúa la senda de crecimiento de las ventas.


La financiación al consumo es un estímulo importante para la actividad comercial, y la situación de abundancia de liquidez en el sistema financiero implica una mayor predisposición de las entidades financieras para conceder crédito. El tipo de interés al consumo permanece más o menos estable desde 2013, y ha sido el endurecimiento de los criterios para la aprobación de nuevas operaciones el principal obstáculo a la concesión de este tipo de préstamos.  Estas restricciones financieras se atenuaron a partir de 2016, algo que se puede observar en el gráfico 5.1. El saldo vivo a nivel nacional del crédito concedido a través de tarjetas de crédito ha crecido en julio el +20,7% respecto al mismo mes del año pasado, mientras que el crédito al consumo crece el +14,2% interanual.


CONCLUSIÓN


El consumo privado en Andalucía sigue mejorando como se observa en la mayoría de indicadores, siendo la creación de empleo registrado en la región, la demanda contenida de bienes duraderos acumulada durante la crisis, y la mejoría en las condiciones financieras para obtener créditos al consumo, los motores que están detrás de la mejora en la demanda de bienes y servicios por parte de los hogares andaluces. Los gráficos nos muestran el crecimiento consistente del consumo, pero también que continúa por debajo de los niveles alcanzados durante la punta del ciclo económico previo a la crisis, y por tanto queda todavía margen de mejora en los generadores de consumo comentados anteriormente, sobre todo en el empleo.


Las previsiones disponibles indican que esta tendencia continuará durante el presente ejercicio, y en la medida en que la producción regional siga creciendo a buen ritmo, deberá estar sostenida por un aumento similar en su consumo privado. Si vemos las previsiones realizadas por diversas entidades para la economía andaluza, el presente ejercicio cerrará por encima del +2,7% de crecimiento en el PIB. Por una parte, Analistas Económicos de Andalucía en su último informe de julio, esperaba un crecimiento del consumo de hogares del +2,4% para el presente ejercicio, con un crecimiento del PIB del +2,8%. Por otra parte, Hispalink (Junio 2017) estimaba un crecimiento del PIB para 2017 del +2,7%, del +2,5% en 2018 y del +2,5% para el 2019. El boletín Loyola Economic Outlook de primavera confiaba en junio de este año en un crecimiento del +2,8% durante el presente ejercicio, y por último el BBVA Research en abril mantenía una expectativa de crecimiento del +3,1% en 2017 y del +2,7% en 2018.

Aunque las predicciones eran positivas y consolidaban la recuperación económica comenzada en 2014, es evidente que existen acontecimientos políticos que alimentan enormemente los riesgos. La prudencia empuja a pensar que existen contingencias que pueden frenar o incluso revertir la tendencia que registra la producción y el consumo regional. Esos riesgos proceden tanto de nuestro entorno europeo (auge de extremismos políticos) como doméstico (tensiones territoriales en Cataluña), sin olvidar los retos a nivel global a los que nos enfrentamos y que afectan directa e indirectamente a la comunidad andaluza. La actualidad política nacional están imponiendo unos acontecimientos excepcionales que sin duda tendrán una repercusión económica futura para España y para el resto de comunidades autónomas, y que probablemente no están recogida en las previsiones antes comentadas. La estabilidad institucional es una garantía para el conjunto de los ciudadanos que repercute en el progreso económico y social de la población de un país, y es evidente que la crisis económica ha generado fenómenos políticos difíciles de gestionar, en tanto que promueven un cambio del sistema imposible de calibrar en estos momentos, y que no tienen en cuenta los tiempos, los recursos y los efectos colaterales para el conjunto del país.