3 de febrero de 2010

El sector exterior de la economía andaluza

El PIB de la economía andaluza ha tocado fondo en el segundo trimestre del 2009. Como podemos observar en el gráfico adjunto, durante el 2008 el PIB nacional se deterioraba a un ritmo menor que el andaluz, pero es a partir del segundo trimestre del año pasado cuando la economía andaluza mantiene un diferencial positivo respecto al producto interior bruto español.
En Andalucía, los elementos diferenciales que impactan sobre la economía nacional en mayor medida que en otros países europeos, lo hacen también con más intensidad. En primer lugar, la tasa de paro en Andalucía es del 26,3% según la EPA, lo que arroja una cifra de 1.034.000 parados, casi una cuarta parte del total de parados del país. El ajuste en el sector inmobiliario ha tenido una repercusión mayor que en otras regiones españolas, debido a la intensa construcción residencial en las costas andaluzas. Además, el sector privado está en un proceso de desapalancamiento financiero para adaptarse a los nuevos fundamentales de la economía, y este aumento de la tasa de ahorro conlleva un descenso importante del consumo privado.

Existen dos variables que han tenido un efecto positivo sobre la economía regional, y que han evitado que se produjese un descenso mayor en la producción y el consumo. En primer lugar, los estímulos fiscales puestos en marcha desde el sector público, que ha supuesto unas ayudas sin precedentes para intentar suavizar el impacto de la crisis económica, y en segundo lugar, el sector exterior de la economía andaluza, que ha aportado al PIB un 2,2% en el tercer trimestre (3,1% en el segundo trimestre), mientras la demanda regional ha decrecido -6,1% del PIB. Por tanto, el sector exterior ha supuesto un alivio importante para la Comunidad andaluza, aunque ese elevado resultado en el saldo exterior haya venido influido por un gran descenso de las importaciones regionales. Un 40% de las exportaciones andaluzas a nuestros socios comerciales -básicamente europeos- son alimentos, y éstos suelen tener mayor estabilidad en la demanda exterior que la de otros bienes industriales.

De todas formas, el panorama de la economía es similar a la nacional, por lo que no se espera un crecimiento del PIB para este año. En todo caso, será a partir del año que viene cuando podremos empezar a registrar pequeños aumentos que nos lleven a crecimientos en torno al 2% a largo plazo, lejos de los registros obtenidos en años anteriores, y así será muy difícil reducir el paro de forma significativa en los próximos años. Las reformas estructurales están siendo debatidas en la actualidad, y hasta que no salgan adelante las medidas necesarias para orientar la economía hacia un modelo de crecimiento estable a largo plazo, no se puede pronosticar mejorías más intensas en los dos problemas principales con los que se encuentra la economía regional y nacional: el paro estructural y el déficit de las cuentas públicas.