16 de noviembre de 2013

Índice de Producción Industrial de Andalucía. Septiembre 2013

El Índice de Producción Industrial de Andalucía ha registrado un aumento del 0,6% en tasa interanual quedando situado en el nivel de los 64,5 puntos. Es un respiro después de cuatro meses de descenso desde abril. Por destino económico de los bienes, destacar el buen comportamiento en bienes de equipo (22,0%) y energía (10,4%), mientras que en el resto de referencias las tasas interanuales han sido negativas, siendo la partida de bienes intermedios (-12,1%) la que peor registro ha tenido. El IPI de bienes de consumo (-2,0%), de bienes duraderos (0,3%) y de bienes no duraderos (-2,1%) han marcado leves descensos. Estos resultados contrastan con los obtenidos a nivel nacional, en cuyo ámbito se han registrado incrementos anuales en casi todos las bienes, salvo energía que ha descendido un -1,6%, destacando los progresos en bienes de equipo (8,4%) y bienes de consumo (5,0%).  


A nivel regional se han registrado gran disparidad de resultados. Así tenemos regiones cuyos datos han sido negativos como Canarias (-17,6%), La Rioja (-6,1%), Castilla - La Mancha (-1,7%) y la Comunidad de Madrid (-1,4%), mientras otras han tenido registros positivos, a destacar Asturias (21,1%), Aragón (10,0%), Murcia (6,8%), Extremadura (5,9%) y Comunidad Valenciana (5,7%). En comparación con los datos presentados por otras regiones, el comportamiento del sector industrial en la comunidad andaluza no ha sido muy brillante, teniendo en cuenta que la media nacional ha sido de un incremento del 3,5% en tasa interanual frente al 0,6% de aquella. Por tanto, la conducta de la actividad industrial continúa evolucionando peor en Andalucía que en el resto del territorio nacional, y si tomamos la media de 12 meses tanto del índice andaluz como del español podremos observar un diferencial que se ha ido ampliando desde 2010, y que registra actualmente su valor máximo. En los años previos al comienzo de la crisis ambos índices convergieron bastante, recogiendo el potente comportamiento de la industria regional, en gran medida gracias a la construcción. Después, los primeros años de la crisis apuntó una sincronía que se rompió en 2010 cuando ambas medias comenzaron a marcan caminos diferentes, probablemente debibo a la pérdida del impulso constructor, que otras regiones más industrializadas no han tenido que soportar.