5 de mayo de 2014

Encuesta de Población Activa de Andalucía. 1ª trimestre


La Encuesta de Población Activa de Andalucía del primer trimestre del año ha mostrado algunos datos positivos, aunque ha servido también para un intenso cruce de opiniones al respecto. En primer lugar hay que puntualizar que los datos del período 2002-2013 se han revisado teniendo en cuenta la base de población que arroja el censo de 2011, por lo que se ha producido un cambio importante que hay que tener en cuenta en un análisis más detallado. Esto ha provocado también que la interpretación de los datos tengan ciertos elementos contradictorios. Desde una perspectiva general los datos que aporta la EPA vienen a consolidar el cambio de ciclo, reduciéndose la tasa de paro regional hasta el 34,9% desde el 36,2% del trimestre anterior. El primer trimestre del año ha traído un descenso de 59.100 (-4,0%) en el número de parados regional, y un incremento del número de ocupados de 41.700 personas (1,6%). El dato que desmejora lo presentado sería el descenso en 17.500 personas del conjunto de la población activa, probablemente de aquellos que han desistido de buscar empleo ante la difícil situación laboral.


Por sectores, el trimestre presenta descensos interanuales de 31.100 parados menos en agricultura (-19,5%), 9.100 en industria (-20,3%), 3,500 en construcción (-4,0%) y 45.200 en servicios (-11,0%). Por su parte, el grupo de parados que busca su primer empleo crece en 10.700 personas (1,4%), lo que viene a poner de manifiesto el enorme problema laboral que existe entre aquellos jóvenes que buscan su primer empleo, o de aquellas personas que dejaron su empleo hace más de un año. Estos dos grupos tienen un especial interés en tanto que son los que mejor representan las dificultades por las que está pasando el mercado laboral en Andalucía. En el gráfico de arriba podemos ver la evolución que ha tenido el número de parados por sectores productivos desde 2008, y como el conjunto mencionado se dispara hasta alcanzar cifras cuatro veces superior al registrado al comienzo de la crisis. 


El análisis de la coyuntura laboral ha tenido un intenso debate en los últimos días sobre la interpretación de los registros presentados. Como todas las series de datos, hay que hacer un análisis del ciclo y de los cambios que se van originando, pero todo ello hay que encajarlo después dentro de un contexto laboral en el que la situación es altamente complicada. No hace falta comentar que tasas de desempleo que triplican la media europea debería ser un elemento de reflexión de cómo, cuando y por qué el mercado laboral andaluz se comporta de esa manera. Hay muchos factores estructurales que seguro están detrás de los desastrosos datos de desempleo de nuestra región. La crisis ha tenido un gran impacto en países como el nuestro, con un gran peso de la actividad inmobiliaria y la deuda en el origen de aquella, pero también se puede ver como aquellos que se encontraban en una situación parecida a la nuestra están teniendo un comportamiento significativamente mejor que el que presenta España. En conclusión, de esta crisis saldremos con un mercado laboral distinto al que ha existido en la década pasada cuyo patrón de crecimiento estuvo espoleado por la construcción y la deuda del sector privado. Hemos aprendido que el futuro está en la inversión en sectores con altas necesidades de conocimiento y de mano de obra cualificada, y por supuesto del mantenimiento de una capacidad exportadora que amortigüe los ciclos. Pero igual que hemos aprendido nosotros también han aprendido el resto de países que compiten en un escenario global, y por tanto se requiere de un esfuerzo marginal superior que compensen el tiempo perdido y el intenso impulso que las economías emergentes han aplicado en la preparación y capacitación de su fuerza laboral.