16 de agosto de 2016

Impacto del Brexit en la economía andaluza


El Brexit se ha convertido en un acontecimiento inesperado que está teniendo y sobre todo tendrá un gran impacto en el futuro. La repercusión de la decisión británica de salir de la Unión Europea dependerá de cómo se desarrollen las negociaciones, y ahora mismo todo está en el aire, ya que ese proceso puede tardar varios años en el mejor de los casos. La capacidad de Andalucía y del resto de regiones españolas para intentar minimizar el posible daño de tal acontecimiento es limitado, en tanto que todo dependerá de las negociaciones que se lleven a cabo entre Bruselas y el Reino Unido, y ese ámbito institucional está muy alejado de la capacidad de influencia regional. El impacto del Brexit en la economía europea, española y andaluza vendrá a través de tres canales: el comercial, el de la inversión, y el de los flujos de migración. Actualmente se está tratando de cuantificar el golpe del referéndum británico para la Unión Europea e incluso para el crecimiento económico mundial, y a falta de concretar prácticamente todo, se sabe que va a afectar negativamente en 2017 y 2018. 


El canal comercial es el canal donde el impacto será más explícito, no tanto por el comercio de bienes entre el Reino Unido y la comunidad andaluza, sino por el lado de los servicios y en concreto del turismo. Si tomamos los últimos datos disponibles, el comercio de bienes hacia el mercado británico ha ascendido en abril a 612,1 mm€, lo que ha supuesto un porcentaje del 7,2% del total de bienes exportados por la región andaluza, siendo el cuarto país en el ranking de exportaciones. El peso de las importaciones por su parte ha sido bastante inferior, en concreto de 245,3  mm € suponiendo sólo el 3,2% del total de bienes importados por la economía andaluza. Cómo se puede ver el balance es claramente positivo para la región, por lo que es un elemento importante de preocupación en determinados sectores productivos, debido a que la depreciación de la libra británica supone un encarecimiento relativo de precios de los bienes exportados, a lo que habría que añadir en el medio y largo plazo la introducción de barreras económicas y técnicas que dificulten el intercambio comercial entre ambos territorios. 


Cómo ya se ha podido observar la volatilidad en el cambio Euro/Libra y en los mercados financieros es el principal efecto a corto plazo de la salida del Reino Unido de la UE. El flujo de capitales está siendo intenso, sobre todo teniendo en cuenta que Londres es una de las tres principales plazas financieras del mundo. La incertidumbre es el peor escenario para la inversión, y por tanto este ambiente de inseguridad va a tener sin duda un efecto negativo en la inversión y la capacidad de recuperación económica global, que ya de por sí se encontraba dañada por los problemas que arrastra la economía china. Hay que tener en cuenta que la industria financiera es una de las más importantes del país, y esto es algo que se puede ver en la preocupante burbuja inmobiliaria que se ha originado en la capital debido a los precios de sus inmuebles. Si añadimos a dicha burbuja, la pérdida de una gran parte de su industria financiera, es muy posible que eso repercuta en la economía británica y en el nivel de consumo de bienes y servicios de sus ciudadanos. 


Como ya se ha comentado al principio, la industria turística andaluza podría ser una de las que más sienta el proceso de salida del Reino Unido. Si nos vamos a los datos disponibles, hasta mayo de 2016 se ha registrado un total de 25,2 millones de turistas, de los cuáles 5,8 millones provienen del Reino Unido, lo que supone un 23,1% del total de turistas que han visitado nuestro país. Otras referencia a tener en cuenta es que el principal destino turístico de los británicos es España, donde más días pasan y también donde más gastan, por lo que para nuestro país es importante el comportamiento que tenga el consumo turístico de los británicos durante los próximos años.


El impacto del turismo procedente del Reino Unido no es igual en todas las regiones, y en concreto más de 90% de los turistas se dirigen a Canarias (32,6%), Andalucía (18,6%), Comunidad Valenciana (15,9%), Baleares (13,0%) y Cataluña (10,7%). En concreto, en el caso de Andalucía, el número de turistas que han escogido la comunidad ha sido de 3.743.393 personas hasta mayo del presente ejercicio, de los cuáles 1.078.563 provienen del Reino Unido, por lo que se puede ver claramente las preferencias que tienen los viajeros británicos para su ocio. Actualmente no existe una manera fiable de calcular el impacto que pueda tener el Brexit en la elección de España y Andalucía como destino turístico, pero en principio no existen alternativas claras para sustituir nuestras playas y nuestra oferta de ocio por otro destino diferente. La depreciación permanente de la Libra y el impacto sobre la renta disponible de los ciudadanos británicos son los principales riesgos para la industria turística española.


Probablemente, el tema que más incertidumbre genera para la comunidad andaluza es el impacto en la adquisición de viviendas en su territorio por parte de ciudadanos británicos. Los cambios legales que se puedan producir tendrán seguramente un efecto menor en el turismo y mayor en materia de inversiones, residencia e intercambio de bienes. En concreto, el tema de la inversión residencial es importante para regiones como la andaluza, donde el stock de viviendas disponibles en zonas costeras es elevado, y por tanto, los problemas asociados a la capacidad adquisitiva de los ciudadanos británicos es un freno para el futuro de ese sector económico. A esto hay que añadir los cambios legales y administrativos que se puedan generar como consecuencia del cambio de estatus en la ciudadanía comunitaria de los residentes que procedan del Reino Unido. 



Como se puede ver en el gráfico anterior, el comportamiento de la inversión residencia extranjera ha sido positiva en tanto que se ha recuperado el ritmo de operaciones anterior al comienzo de la crisis. En Andalucía se han realizado 103.288 transacciones inmobiliarias de viviendas en el primer trimestre del ejercicio en curso, lo que ha supuesto un 19,1% del total nacional. En el caso de extranjeros residentes en Andalucía, el número de transacciones ha sido de 3.307, lo que supone el 19,7% del total realizadas en territorio español. A esto habría que añadir las 409 transacciones realizadas por extranjero no residentes, que suponen el 37,6% del total. Por comunidades autónomas, el principal destino de la inversión residencial de extranjeros ha sido la Comunidad Valenciana (28,5%), seguida de Andalucía (19,7%), Cataluña (15,1%), Islas Canarias (12,0%), Madrid (7,3%), e Islas Baleares (6,9%). 


En cuanto a la nacionalidad de los compradores de viviendas, el boletín de Estadística Registral Inmobiliaria del Colegio de Registradores del primer trimestre de 2016, nos aporta datos sobre la demanda de viviendas por parte de extranjeros. En concreto, el 2,8% de las viviendas compradas en ese período las han realizado ciudadanos británicos, lo que supone un 21,9% del total de viviendas adquiridas por parte de extranjeros. Esto confirma la importante actividad inmobiliaria que representa para Andalucía y España la inversión residencial procedente del Reino Unido. Hay que tener en cuanta también el negocio adicional que genera para otros sectores económicos el hecho que los ciudadanos británicos establezcan su residencia en territorio andaluz. Asimismo, otras referencias interesantes para entender el peso económico de este colectivo es que en España viven 1.050.000 de ciudadanos británicos, que tienen en propiedad 86.000 viviendas, y de lo cuáles el 9% tienen una pensión nacional de su país (Impacto en España del deterioro en las perspectivas de crecimiento del Reino Unido de BBVA Research).



La inversión directa del Reino Unido en Andalucía no se corresponde con el peso de su economía en el conjunto nacional. En concreto, en 2015 invirtió 1.096 millones de euros a nivel nacional, llegando a la comunidad andaluza sólo 57,3 millones de euros, un 5,2% del total. El grueso de las inversiones fueron a parar a Madrid (53,0%), Cataluña (25,1%) y País Vasco (5,4%). Teniendo en cuenta que el total de inversión extranjera en Andalucía en 2015 sumó un total de 573 mm€, lo que supuso un 2,4% del total nacional, el Reino Unido duplica el peso de su inversión en la comunidad andaluza. Como se puede ver el impacto de la inversión empresarial en el caso andaluz no es significativo, por lo que no es esperable un impacto relevante en la economía regional. 

En conclusión, el Brexit puede suponer un cambio sustancial para la Unión Europea, en tanto que el Reino Unido es la tercera economía, y su salida implica una transformación importante de las instituciones comunitarias por el impacto transversal que puede tener en el futuro. Es de esperar que las negociaciones se desarrollen con normalidad y de forma constructiva, ya que lo contrario supondría un perjuicio mayor para ambas partes. La decisión británica genera un escenario complejo, desconocido e incluso aleatorio que tiene sin duda aspecto negativos pero también positivos. En principio, para aquellos que quieren seguir progresando en una Unión Europea más profunda, supone eliminar uno de sus principales obstáculos, aunque hay que tener presente que el resultado del referéndum británico no es una singularidad, sino una corriente que parece recorrer toda Europa, por motivos que escapan al ámbito económico y financiero. El resultado obtenido de la creación de la Unión Europea ha sido claramente positivo desde el punto social y económico, aunque evidentemente presente sombras y resultados alejados de objetivos más recientes. Pero es indudable que las tendencias nacionalistas dentro de los países que forman la UE están teniendo éxito en gran parte de su electorado, y a falta de un análisis contrafactual sobre los resultados obtenidos sin UE, estamos a merced de intereses espurios, populismos imprudentes y objetivos adulterados. Más que nunca hace falta información, sensatez y prudencia, para afrontar los riesgos globales que sin duda la UE va a padecer en el futuro, y que juntos se han conseguido minimizar desde su creación. La globalización es inevitable, aunque se puede canalizar mucho mejor sus efectos si Europa está unida que si por el contrario se diluye en intereses nacionales, que curiosamente son muy parecidos pero que actualmente se quieren vender como hechos diferenciales casi insalvables.