2 de octubre de 2016

Situación socioeconómica de Andalucía. 2º trimestre


La evolución socio-económica de Andalucía sigue marcada por la marcha de su mercado laboral. Esto ha afectado a otras variables como la población, que como se puede ver en el gráfico 1 dejó de crecer a partir de 2013 coincidiendo con la fase más cruda de la crisis. La dimensión social de los problemas económicos es difícil medirla y valorarla, pero sin duda los indicadores específicos son de gran ayuda para explicar e incluso corregir los efectos provocados por la reciente crisis. Como se observa en el gráfico anterior, la población estuvo aumentando de forma importante durante el período de crecimiento económico que se produjo desde finales de los noventa y principios de la década pasada, principalmente por la llegada de inmigrantes y sus familias para incorporarse al mercado laboral. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) desde 2013 la población andaluza ha crecido en 6.500 personas aproximadamente, lo que contrasta con el crecimiento producido en el período previo a la crisis que lo hizo en 785.000 personas, o el producido entre 2009 y 2012 que lo hizo en 181.500 personas. La población andaluza no sólo ha presentado dinámicas propias de la crisis, sino que ha tenido un comportamiento propio del modelo demográfico que presenta los países desarrollados. Así desde 2002 la población menor de 24 años se ha reducido en 144.000 personas, mientras que los mayores de 55 años ha crecido en 609.000 personas. Este fenómeno de inversión de la pirámide poblacional va a continuar, y por lo tanto es un elemento importante que refleja la mejora en las condiciones de vida de los andaluces, pero también un riesgo que probablemente hay que analizar para ver las implicaciones económicas que puede tener en un futuro no tan lejano.


La población activa es una variable esencial para entender el comportamiento laboral en la región andaluza. Como se ve en el gráfico 2 está descendiendo desde el segundo trimestre del 2015 hasta situarse por debajo de los cuatro millones de personas. En concreto en el último trimestre se ha reducido en 9.700 personas, lo que ha supuesto un descenso trimestral del -0,2% e interanual del -1,8%, situando la tasa de actividad regional en el 58,0% de la población. Por su parte, la tasa de actividad nacional se situó en el segundo trimestre en el 59,4%, después de aumentar en 54.700 personas la población activa, lo que ha supuesto un incremento del 0,2% trimestral y un descenso interanual del -0,6%. Por tanto, la población activa sigue su pauta descendente, lo que posibilita que la tasa de desempleo disminuya a un mayor ritmo que en el caso de un comportamiento neutro. En concreto, la población activa regional en el segundo trimestre ha disminuido en 14.800 personas entre 35 y 54 años, mientras ha crecido en 9.800 en el tramo de 55 años o más.


La población ocupada en Andalucía ha seguido creciendo hasta los 2.832.700 personas en el segundo trimestre del año, registrándose un incremento trimestral de 18.400 ocupados más, lo que ha supuesto un aumento interanual del +0,9% y trimestral del +0,7%. Los datos han sido peores que los registrados a nivel nacional, los cuáles han crecido el +2,4% interanual y del +1,5% trimestral, aunque también hay que tener en cuenta que durante el trimestre anterior el comportamiento fue el contrario.  La tasa de empleo regional por su parte creció hasta el 41,1%, mientras que la nacional se situó en el 47,5%, creciendo en todos los grupos de edades salvo en el de 55 y más años, que descendió una décima para situarse en el 17,9%. Continúa el modelo de comportamiento laboral histórico en el que se crea empleo con más intensidad en épocas de crecimiento, pero también se destruye con mayor fuerza en las recesiones.


El número de personas desempleadas siguen descendiendo en la región hasta situarse en 1.161.100 personas según la EPA del segundo trimestre del año en curso. Esto ha supuesto un descenso absoluto de 99.400 personas (-7,9%) respecto al mismo período del año anterior, y una reducción trimestral de 28.100 personas (-2,4%). A nivel nacional los datos han sido mejores que los regionales, registrándose un descenso del -11,2% en términos interanuales y del -4,5% trimestral. Se han registrado descensos en todos los grupos de edades, y por tanto es destacable el ritmo de reducción del número de parados, aunque también hay que tener en cuenta que la población activa se ha reducido en 75.100 personas respecto al mismo trimestre del año anterior, lo que suaviza de forma importante los resultados netos reales de creación de empleo.



Una manera de aproximarse a la calidad del empleo creado en la región es viendo el binomio de contratos indefinidos y temporales, el tipo de jornada completa o a tiempo parcial, y el empleo público y privado generado, en una región que como ya sabemos tiene un peso muy relevante del sector público. Así, comenzando por el número de asalariados con contratos indefinidos, éstos crecieron en 10.500 personas (+0,7% a/a) en el segundo trimestre respecto al mismo período del año anterior, mientras que los temporales lo hicieron en 8.800 personas (+1,1% a/a), quedando la tasa de temporalidad andaluza en el 35,6%, mientras que la nacional se situó en el 25,7%. Por el lado del tipo de jornada, las completas crecieron en 73.800 (+3,2% a/a) mientras que las a tiempo parcial se redujeron en 49.600 personas (-9,5% a/a) con este tipo de jornada, dejando la tasa de contratos a tiempo parcial en el 16,7%, similar al 15,3% registrado en el conjunto del país. Respecto al empleo público, éste disminuyó en 24,600 ocupados (-4,4% a/a), mientras que el sector privado incrementó la cantidad de personas contratadas en 43.900 (+2,5% a/a), lo que ha situado el porcentaje de empleo público en el 23,2% del total, 3,5 puntos por encima de la media nacional.



En cuanto a la afiliación a la Seguridad Social, los datos han arrojado un crecimiento interanual de la afiliación media de 64.517 personas en el régimen general (+3,6%) y de 7.478 afiliados más en el régimen de autónomos (+1,6%). Como se puede observar, los datos de afiliación confirman la mejora del empleo en la comunidad andaluza. Si comparamos los datos del Régimen General de la Seguridad Social por comunidades autónomas tenemos que a nivel nacional el crecimiento ha sido del +3,8% respecto al mismo mes del año anterior. Por su parte entre las regiones de mayor tamaño económico, Cataluña ha incrementado un +4,2% interanual su afiliación, en la Comunidad de Madrid un +3,4% y en la Comunidad Valenciana un +4,5%. Los datos agregados a nivel nacional por tipo de contratos arroja un crecimiento del +2,8% (172.917 personas) en el saldo de afiliación media a la Seguridad Social de los contratos indefinidos a tiempo completo, mientras que el indefinido a tiempo parcial crece un +4,4% interanual (60.528 personas).  Por el lado de los contratos eventuales, el a tiempo completo ha crecido un +9,0% (210.779 personas), mientras que el a tiempo parcial lo hace un +3,0% (43.356 personas). 



El coste laboral por trabajador en Andalucía se han reducido el -1,4% durante el primer trimestre del año en curso, después de haber registrado crecimientos positivos durante el año anterior, cerrándolo con un incremento del +1,4%. Por su parte, en España la reducción durante el mismo periodo fue del -0,2%, después de un cierre del +1,2% en 2015. El coste laboral medio por trabajador en Andalucía ha bajado al 89,1% de la media nacional, siendo en la industria del 91,6%, la construcción del 92,8% y los servicios del 89,3%. Si vemos el comportamiento regional por sectores económicos, en la industria se produjo un descenso del -0,3% en los costes laborales por trabajador (+0,5% nacional), un -5,6% en la construcción (-2,2% nacional) y un -1,3% en los servicios (-0,2%). En general, los datos indican que los costes laborales y en concreto los costes salariales han tenido una reducción mayor en Andalucía que en el resto del territorio nacional durante el trimestre.



El consumo de los hogares en Andalucía creció en el segundo trimestre del año el +2,4% en tasa anual y el +0,4% trimestral. Como se puede observar en el gráfico 8 el ritmo de crecimiento del consumo privado se ha ido reduciendo conforme avanzaba el ejercicio en curso, al igual que lo ha hecho el PIB. Las previsiones para el segundo semestre y para el próximo año es que la intensidad observada en el crecimiento de la economía regional sea menor que el que hemos visto durante 2015. Aun así el consumo ha logrado situarse a lo largo de este ejercicio al mismo nivel que el existente en 2005 y 2011, lo que supone un incremento de casi siete puntos respecto a la fase más crítica de la crisis en 2013. Por tanto, el consumo de hogares sigue creciendo, al igual que lo hace el PIB, que en el segundo trimestre ha registrado un incremento interanual de +2,8% y trimestral de +0,5%.



Respecto a la evolución de los precios de consumo en Andalucía, el último dato disponible refleja un descenso del -0,1% en agosto, mientras el nivel de precios sin alimentos no elaborados ni productos energéticos ha crecido un +0,9% interanual. Continúa por tanto la estabilidad de precios, aunque la noticias más recientes indican que los productores parecen querer dejar atrás la fase de petróleo barato, y esto puede suponer un cambio en el comportamiento de los precios de consumo regional, una vez desaparecidas las principales causas que presionaban a la baja el nivel general de precios. Obviamente, un incremento futuro de estos tendrá efectos negativos en muchos aspectos y por supuesto también en el consumo, y máxime si los ingresos de las familias no crecen al mismo ritmo, algo que se plantea difícil en la actual dinámica laboral.


La vivienda tiene un elevado impacto en el nivel de vida de los ciudadanos de un territorio por dos motivos básicamente; el primero es positivo en tanto que un mayor ritmo de creación de hogares incrementa el consumo de bienes no duraderos y la recaudación impositiva, pero hay que tener en cuenta que la compra de una vivienda dependerá de sus precios, de la financiación disponible y de los ingresos disponibles de las familias. Por tanto, una subida de precios de los inmuebles supone en principio una menor capacidad de las personas para poder crear o cambiar de hogar. Por el contrario, el segundo motivo de importancia es que un incremento del valor de las viviendas es una buena noticia para los propietarios que ven como su riqueza inmobiliaria relativa aumenta respecto a otros activos o sistemas de ahorro, aunque también se encarece a la misma vez la posibilidad de cambiar de vivienda en el futuro. Pues bien, en el primer trimestre del 2016 el Índice de Precios de Vivienda se ha incrementado un +5,5%, lo que no significa que se esté produciendo un nuevo escenario de crecimiento rápido y continuado en el valor de los inmuebles, sobre todo porque existe todavía un stock de viviendas sin vender.



En el gráfico 11 se presenta la evolución de las prestaciones por desempleo en la comunidad andaluza y como se puede observar continúa la tendencia descendente, aunque el número de beneficiarios se haya incrementado en julio debido a la estacionalidad. En concreto, el número de beneficiarios de prestaciones por desempleo se ha reducido un -7,0% en ese mes respecto al mismo mes del ejercicio anterior, lo que supone un descenso absoluto de 43,710 personas menos recibiendo algún tipo de ingresos de este tipo en la región. Las prestaciones contributivas han descendido un -2,1% (3.365 beneficiarios), el subsidio de desempleo un -9,1% (25,582) y el subsidio eventual agrario un -4,1% (4,404). Hay que matizar que el descenso de prestaciones por desempleo viene motivada por dos motivos, el primero por la contratación de trabajadores desempleados, pero en segundo lugar por la pérdida del derecho a percibir dichas prestaciones. En el caso de las altas de beneficiarios, estas se han reducido un -7,1% en julio respecto al mismo mes del año pasado, lo que ha supuesto un descenso de 11,583 en el número de personas que comienzan a recibir una prestaciones por desempleo. Hay que señalar que aun así el número de altas siguen estando en un nivel elevado.



Desde el punto de vista financiero, el volumen total de endeudamiento en Andalucía sigue reduciéndose de forma intensa. Aunque se observa a nivel nacional un incremento del crédito nuevo, la amortización de la deuda pendiente sigue siendo mayor que la financiación concedida, por lo que en el segundo trimestre del año el crédito bancario se redujo un -3,5% respecto al mismo trimestre del año anterior. Por su parte, el ahorro regional en entidades de depósito se mantiene estable, incluso aumenta un +3,1% en el segundo trimestre, lo que implica que la brecha crédito-depósitos sigue reduciéndose en la Comunidad en línea con el comportamiento observado a nivel nacional. Un incremento de los depósitos bancarios tiene lecturas diferentes o incluso contradictorias. Por un lado, una subida en los saldos depositados por los clientes podría implicar una mejora en la capacidad de ahorro de los ciudadanos andaluces, aunque por otro lado también podría indicar que ante un deterioro de las expectativas futuras el ciudadano decida ahorrar y no consumir. De todas formas hay que tener en cuenta el excepcional entorno monetario en el que estamos inmersos y que obliga o tomar decisiones financieras al margen de las razones anteriormente citadas.




La percepción que tienen los ciudadanos de la economía tiene un efecto importante en el consumo y en el sesgo optimista o pesimista de las personas, lo que influye también en la bienestar de estas. En el gráfico 13 se representan los tres índices que publica el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y en el que como se puede ver el Índice de Confianza Económica (ICE) se ha deteriorado significativamente desde finales de 2015. El ICE valora a partir de encuestas la situación económica general de España y la expectativas que tienen para el año siguiente. El clima político tiene gran influencia en la apreciación que tienen los ciudadanos, y la actualidad impone un escenario altamente complejo e incluso extremo al que el país no está acostumbrado.

En conclusión, las estadísticas socio-económicas regionales indican una mejora relativa de la situación social conforme se va incrementando el nivel de empleo en Andalucía. Probablemente esa mejora no se termina de intuir adecuadamente por la percepción que los ciudadanos tienen en un entorno político complicado y muy deteriorado. El principal causante de los problemas sociales de riesgo de pobreza y exclusión social en Andalucía son debidos al problema crónico del desempleo, y esto no es algo nuevo provocado por la crisis económica, sino que esta lo que ha hecho ha sido intensificarla. Es evidente que en muchos aspectos se está lejos de los niveles alcanzados en la punta del ciclo económico de la década pasada, pero sobre todo está aún bastante alejado de los estándares europeos medios en cuanto a desempleo, renta y producción. Sólo queda pues insistir en que la mejora socio-económica en Andalucía vendrá en gran medida en una evolución de su modelo productivo y en la mejora en su mercado laboral, pero ambas cuestiones tienen hoy en día más obstáculos que incentivos.