17 de marzo de 2017

Evolución de la población cotizante en Andalucía entre 2006 y 2015. (II)


En la entrada precedente vimos la situación de la población andaluza y dentro de ella el conjunto de cotizantes y/o pensionistas residentes en la comunidad. De ello se pudo concluir tres aspectos importantes revelado por la MCVL. El primero, que la población cotizante y/o pensionista está envejeciendo de la misma manera que lo hace la población andaluza en general, algo que se puede ver en la variación experimentada por los distintos tramos de edad en el período cubierto por la Muestra (2006-2015), y en la que se incrementa en 442.200 el número de personas comprendidas entre los 45 y 64 años mientras que se reduce en 396.250 el tramo comprendido entre los 0 y 29 años. A esto hay que añadir un segundo aspecto, y es el mayor impacto de la crisis económica sobre la población cotizante joven. Y el tercer aspecto a destacar es la incorporación de las mujeres al mercado laboral, que se refleja en el hecho que mientras las mujeres han incrementado su número en el tramo de edad activa (entre 0 y 64 años) en 142.550 personas entre 2006 y 2015, los hombres lo han reducido en 114.775 personas. 


Vamos a centrarnos en la población cotizante residente en Andalucía del gráfico 2, y como se puede observar dicha población ha tenido un comportamiento diferente dependiendo del sexo. Las mujeres registraron un crecimiento de 144.875 cotizantes, mientras que los hombres redujeron en 112.850 su número, arrojando finalmente un saldo neto positivo de 32.025 personas durante los nueve años que abarca la MCVL. Si nos fijamos en la edad, el tramo de edad comprendido entre los 0 y 29 años redujo sus cotizantes en 402.975 (-37,9%), el comprendido entre los 30 y 44 años se mantuvo estable bajando en 13.700 (-0,9%),  mientras que el tramo de edad comprendido entre los 45 y 64 años se incrementó en 435.675 (+40,5%). Estos datos han de ser matizados en tanto que los episodios de desempleo también se incluyen dentro de los cotizantes, y la reducción de la natalidad puede haber tenido su impacto en el número de cotizantes más jóvenes. 


En el gráfico 3  se presenta la población cotizante según los episodios de cotización registrados, y en él se puede ver el importante descenso del número de personas que solo han tenido episodios de ocupación. En concreto entre 2006 y 2015 se produjo un descenso de 217.150 cotizantes en dicha situación (-8,1%), aunque de nuevo hay que referir el desigual impacto producido entre mujeres y hombres. En concreto las mujeres cotizantes que tuvieron sólo episodios de ocupación crecieron en dicho periodo en 34.275 (+3,3%), mientras que en el caso de los hombres la reducción fue de 251.425 (-15,6%). Hay que destacar también que el descenso del número de cotizantes con sólo episodios de ocupación comenzó a recuperarse en 2013, y durante el último ejercicio disponible el incremento fue de 99.575 personas (+4,2%). Por su parte, aquellos que sólo han tenido episodios de desempleo crecieron en dicho periodo en 170.675 personas siendo el reparto por sexo más equitativo. En concreto las mujeres crecieron en 83.050 (+166,0%) y los hombres en 87.625 (+185,5%).


La población cotizante se ha visto mermada durante la crisis económica y particularmente la población juvenil que ha visto disminuir sus cotizantes con sólo episodios de ocupación en 311.150 personas (-39,0%). En el tramo de edad comprendido entre 30 y 44 años, el descenso ha sido de 90.700 personas (-8,0%), mientras que en el tramo de 45 a 64 años se incrementó en 174.875 personas (+24,4%) cotizando en dicha situación. Si tenemos en cuenta el sexo, las mujeres han registrado un mejor comportamiento relativo que los hombres, de manera que mientras los hombres descienden en el periodo indicado en 251.425 (-15,6%) las mujeres aumentan en 34.275 (+3,3%). En el gráfico 4 podemos ver como la pérdida relativa de cotizantes jóvenes se ha trasvasado al grupo de cotizantes activos de mayor edad, que son los comprendidos entre los 45 y 64 años. Otro aspecto a señalar es que en el tramo de edad comprendido entre los 0 y 29 años, aunque se redujo en 311.150 personas el número de cotizantes, el número de cotizantes con sólo episodios de desempleo se incrementó en 2.175 y descendió también en 93.500 jóvenes con varios tipos de episodios, lo que confirma que muchos de estos jóvenes se retiraron del mercado laboral.


En el cuadro 1 se presenta la evolución de los episodios de sólo ocupación en la que la persona ha estado cotizando durante todo el año. Como se puede observar las mujeres han superado el nivel de cotizantes existente antes de la crisis, mientras que los hombres presenta un desnivel importante que supera los 250.000 cotizantes en el periodo analizado. La población joven es la que más ha sufrido la crisis económica, y de hecho el peso relativo sobre el total de cotizantes ha descendido del 29,9% al 19,8%. Por su parte, el tramo de edad comprendido entre los 30 y 44 años ha permanecido estable en el 42,5%, mientras los cotizantes de mayor edad han crecido del 26,9% al 36,4%. La tendencia que se observa en el gráfico es positiva en tanto que mejora los cotizantes incluidos en episodios de sólo ocupación, y disminuye también los que han tenido episodios de sólo desempleo o mixto.


El cuadro 2 completa la información suministrada por la MCVL respecto al número de episodios de ocupación y desempleo acontecidos durante el ejercicio. Los cotizantes que sólo han tenido un episodio de cotización tanto de ocupación como desempleo se han comportado de forma diferente según se trate de mujeres o de hombres.  En el primer caso se incrementó en 143.000 el número de cotizantes entre 2006 y 2015, mientras que se redujo en 47.000 en el caso de los hombres. En el tramo de edad más joven se ha reducido prácticamente en todos los intervalos de episodios, tanto en el caso de hombres como de mujeres, lo que confirma la incapacidad del mercado laboral regional para integrar a su población de menor edad.


El déficit de la Seguridad Social sigue sigue siendo un motivo de preocupación permanente debido al descenso que se ha producido por el lado de los ingresos, y al aumento constante de los gastos asociados a las distintas prestaciones que soporta el sistema. En el cuadro 3 se ve como se ha comportado el número de cotizantes que lo hacían durante el año completo, aunque de nuevo hay que destacar el desigual comportamiento por sexo. Así en el caso de las mujeres, el número de cotizantes con más de 360 días cotizados se incrementó en casi 100.000 (+10,0%), mientras que en el caso de los hombres se produjo un descenso de 138.900 (-9,5%) entre 2006 y 2015. El saldo final negativo ha sido de 39.000 cotizantes menos (-1,6%), aunque como se puede ver en el gráfico la dinámica ha sido peculiar en tanto que el número de cotizantes continuó creciendo hasta 2010, descendiendo de forma importante a partir de ese momento.  Hay que tener en cuenta al respecto, que los episodios cotizantes anuales de desempleo durante 2009 y 2010 eran habituales, y es a partir de ese año cuando el derecho a recibir prestaciones de desempleo contributivas comenzaron a reducirse drásticamente.

En conclusión, la MCVL presenta un panorama similar a otras estadísticas laborales en tanto que en el periodo analizado se ha reducido de forma importante el número de personas cotizando y que cambian frecuentemente de episodios de ocupación a episodios de desempleo. Esto implica un deterioro de la calidad del empleo generado, y por tanto un motivo de preocupación en la medida en que la calidad del empleo va unida a un incremento de salarios y a un volumen superior de cotizaciones a la Seguridad Social, en un momento como el actual en el que el diferencial entre ingresos y gastos del sistema está consumiendo el fondo de reserva del que se disponía. Algunos datos importantes a destacar de lo expuesto en la presente entrada es que el número de cotizantes que han tenido sólo episodios de ocupación se ha reducido en 217.000 personas entre 2006 y 20015, lo que ha supuesto un descenso relativo del -8,1%. Hay que matizar que mientras los hombre han reducido en 251.000 el número de cotizantes en dicha situación, las mujeres han incrementado en 34.000 el nivel de cotizantes, lo que refleja un empeoramiento significativo de la situación laboral del sexo masculino mucho mayor que en el caso femenino. 


Otro tema importante a destacar es el relacionado con el número de días cotizados durante el ejercicio. En el gráfico 5 se puede ver como la situación no ha cambiado si se compara 2006 y 2015, y en concreto el número de cotizantes que han cotizado durante todo el año sólo se ha reducido en 39.000 personas (-1,6%). Hay que matizar al respecto, que durante la fase inicial de la crisis continuó creciendo hasta 2010 el número de cotizantes con más de 360 días cotizados, alcanzando un máximo de 2.731.700 personas. A partir de ese año se produjo una pérdida de cotizantes completos de 308.000 personas (-12,7%). Esta dinámica pone de manifiesto el desfase temporal existente entre el momento en que un trabajador pasa a estar desempleado y el momento en que deja de cotizar a la Seguridad Social, debido al uso de la prestación contributiva por desempleo en la que también se cotiza el sistema por el desempleado. Por tanto, es probable que el diferencial registrado entre 2010 y 2015 explique mejor la situación que si tomamos el periodo amplio que va desde 2006 hasta 2015. Otro elemento importante a destacar es que mientras que el segmento de edad comprendida entre 0 y 29 años pierde casi 400.000 cotizantes con más de 91 días cotizados en el año, el grupo de edad entre 45 y 64 años gana esa misma cantidad de cotizantes por lo que se confirma igualmente que el grupo en el que más ha impactado la crisis ha sido en el de los más jóvenes.

Los datos que arroja la MCVL presenta en algunos casos resultados discordantes, y que contradicen algunas ideas predominantes en el debate social y político andaluz. El marco legal laboral sigue generando una dualidad entre los derechos/ingresos de una parte significativa de los trabajadores, los cuáles disfrutan de unos niveles superiores y que se concentran en el grupo de edad más avanzada. Por contra son los jóvenes los que sufren las consecuencias del diseño actual del sistema laboral español, algo que se puede ver en los datos presentados anteriormente. Por otro lado, las mujeres presentan unos resultados relativos significativamente mejores que los hombres, por lo que aunque existen desigualdad laboral entre sexo en muchos aspectos laborales, los datos de cotización presentan una mejora importante y por tanto una reducción de la desigualdad comentada. Para profundizar en estas cuestiones, se va a continuar explotando los datos que proporciona la MCVL en tanto que tiene una cantidad y variedad que son de enorme interés para explicar la situación sufrida durante la última década. A veces el debate social existente y la realidad manifestada por la Muestra no coinciden, y la MCLV puede ser de gran ayuda para presentar soluciones no convencionales a los problemas ocasionados por el sistema laboral actual. El objetivo principal sería pasar de buscar culpables a buscar soluciones viables a largo plazo, y sobre todo protocolos que impidan cometer los mismo errores en el futuro.