21 de enero de 2017

Evolución de la población cotizante en Andalucía entre 2006 y 2015. (I)


Acaba de publicarse la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) del 2015 que realiza el Instituto de Estadísticas y Cartografía de Andalucía con datos proporcionados por la Seguridad Social, el Padrón Continuo y la Agencia Tributaria para la región andaluza. La MCVL es una estadística muy interesante por la cantidad de información que proporciona y por la variedad de aspectos que suministra. En las próximas entradas se va a exponer la evolución que han tenido algunas de las principales variables que ofrece la Muestra durante el periodo comprendido entre 2006 y 2015. En concreto se va a analizar la información que suministra sobre población cotizante y población pensionista en la comunidad andaluza. Como la cantidad de información que aporta es tan amplia, se van a realizar varias entradas para poder presentar toda la riqueza informativa de este recurso estadístico, señalando también la enorme utilidad que tiene en tanto que arranca en 2006, justo en la punta del ciclo económico, recogiendo por tanto todo el fenómeno recesivo de la crisis.

Para empezar se va a analizar el comportamiento de la población andaluza objeto del muestra¹ que incluye a todas las personas que han estado en situación de afiliado en la Seguridad Social o recibiendo alguna pensión contributiva durante el año de referencia, a los que hay que añadir aquellos que han estado cotizando pero no han estado trabajando como es el caso de los beneficiarios de prestaciones de desempleo -a partir de ahora la llamaremos población objetivo-. En el gráfico 1 se presenta la población andaluza cotizante o/y pensionista por sexo que incluye la MCVL, y como se puede observar hubo episodios en 2009, 2011,2012 y 2013 en el que descendió su población, pero ya 2014 ha comenzando a recuperar niveles superiores a los cinco millones de personas. En concreto la población objetivo de la MCVL en Andalucía se incrementó entre 2006 y 2015 en 176.450 personas (+3,6%), aunque la dinámica fue diferente entre hombres y mujeres, descendiendo en el primer caso en -45.325 (-1,6%) mientras que las segundas incrementaron su población en 221.775 personas (+10,4%). 



Para comprender mejor los resultados que aporta la MCVL es conveniente antes ver la estructura demográfica regional y la evolución que ha tenido a lo largo de estos últimos años. Como se puede ver en el gráfico 2 la pirámide poblacional andaluza converge con el modelo demográfico moderno imperante en los países avanzados, siendo más delgada en la base, ensanchándose a medida que sube la edad y volviendo a reducirse de nuevo. Esta tendencia seguirá intensificándose en la medida en que España es uno de los países con menor tasa de natalidad, y en concreto hoy en día ni siquiera se repone las defunciones con los nacimientos. En el caso andaluz y con los últimos datos anuales disponibles de 2015, los nacimientos descendieron un -1,9% respecto al año anterior, y el crecimiento de la población fue un 45,6% menor que en 2014. Por el lado positivo señalar que Andalucía tuvo el segundo crecimiento más alto del país. En general, todo esto implica que la población juvenil cada vez será más reducida, algo que contrasta con el hecho de que persista el elevado desempleo juvenil en la región.



Otros aspecto relevante de la dinámica poblacional andaluza es que está envejeciendo en su conjunto tal como se puede ver en los gráficos anteriores. De hecho la edad media ha pasado de 36,7 años en 2000 a 38,1 años en 2006, siendo en 2015 la media de 40,2 años. En las gráficas se observa un desplazamiento de la población hacia el envejecimiento, siendo más intensivo en el caso de las mujeres que en el de los hombres. Además aumenta de forma importante el tramo de edad entre los 45 y 55 años, y desciende intensamente en el tramo de 20 a 30 años. Sería interesante analizar el fenómeno demográfico descrito desde la óptica de la nacionalidad, y como la inmigración ha afectado a dicha dinámica. Por último, otro fenómeno interesante es el mostrado en el último gráfico, donde se muestra la diferencia entre la población masculina y femenina en 2015 y 2006. Hasta los 50 años aproximadamente hay más hombres que mujeres en las distintas edades, revertiendo la situación a partir de dicha edad. 



Una vez que se ha presentado las características demográficas generales de la región andaluza, volvemos para analizar la información que aporta la MCVL. Este recurso estadístico está basado en una muestra representativa de las personas que han tenido alguna relación administrativa con la Seguridad Social ya sea como cotizante o/y pensionista.  Según la metodología utilizada para la MCVL, la población objeto de estudio se corresponde con la "Población andaluza que ha estado en situación de afiliado en alta, o recibiendo alguna pensión contributiva de  la Seguridad Social en algún  momento del año de referencia, sea cual sea el tiempo que hayan permanecido en esa situación. Es decir, están incluidos los que han estado cotizando, en el año de referencia, para generar derecho a percibir una pensión aunque no hayan estado trabajando, como es el caso de los beneficiarios de prestaciones por desempleo y los que tienen un Convenio Especial para continuar aportando. La población también incorpora a los que perciben cualquier tipo de pensión contributiva, incluyendo las generadas por el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) y las pensiones de supervivencia (viudedad y orfandad)". En el gráfico 4 se puede ver la dinámica producida en la población objeto de estudio de la muestra, y en él se observan ciertos aspectos importantes. El principal es que la población juvenil objetivo de entre 0 y 29 años se reduce de forma considerable a lo largo de la crisis, y en concreto en el caso de los hombres se reduce en -231.675 (-38,5%) entre 2006 y 2015, mientras que en el caso de las mujeres la reducción es de 164.575 (-33,5%). En total la población objetivo española se redujo en 376.575 (-37,5%) mientras que la extranjera en ese tramo de edad lo hizo en 19.675 (-22,2%). Por el contrario, el tramo de edad comprendido entre los 45 y más años crece de forma importante por diversos motivos y entre otros, por el desplazamiento de cotizantes con empleo estable de un tramo de edad inferior, y por el incremento del desempleo de larga duración o por la percepción de algún tipo de pensión.


Continuamos con los datos sobre población objeto de estudio de la MCVL, y en el caso del cuadro 1 se expone su evolución distinguiendo entre sexo y tramos de edad. Si vemos el peso de cada variable sobre el total, se puede ver como se ha incrementado el porcentaje de población objetivo en el caso de las mujeres -del 43,6% del total en 2006 al 46,5%-, reduciéndose por el contrario en el caso de los hombres. En cuanto al peso por edades se confirma lo comentado anteriormente, en tanto que se reduce de forma considerable el tramo de población objetivo de edad comprendida entre 0 y 29 años -del 22,3% del total en 2006 al 13,7% en 2015-, mientras que el comprendido entre los 45 y 64 años crece casi 8 puntos -del 26,2% del total en 2006 al 34,0% en 2015-. 


En el gráfico 6 se presenta la población cotizante andaluza durante el periodo comprendido entre 2006 y 2015. A diferencia de la población objetivo citada anteriormente que recoge cualquier episodio de cotización y/o pensión, la población cotizante sólo recoge el volumen de personas que han cotizado durante el año de referencia en cualquiera de sus variedades. Cómo se puede ver en el gráfico anterior, la población cotizante en Andalucía no ha registrado un escenario tan intenso como presentan otras estadísticas como la EPA o el Paro Registrado, en parte porque la metodología que utilizan para realizarlas es diferente. Al respecto, hay que tener en cuenta que los beneficiarios de desempleo también son población cotizante, ya que aunque no están efectivamente trabajando si cotizan a la Seguridad Social. Los episodios de cambio más intensos se han producido en 2007 y 2008 debido la inercia de ciclo económico -la población cotizante creció en más de 200.000 personas-, y en el periodo 2012-2013 coincidiendo con la fase más intensa de la crisis. A destacar también que entre 2006 y 2015 la población cotizante ha presentado un saldo neto positivo de 32.025 cotizantes, llamando la atención el hecho de que en el caso de los hombres cotizantes se reducen en 112.850 (-5,2%), mientras que las mujeres cotizantes se incrementan en 144.875 (+9,1%).  



En el gráfico 6 se presentan la población cotizante en Andalucía por intervalos de edad, y hay varios aspectos que destacan. El primero es la importante reducción de cotizantes jóvenes, que ha descendido en 402.975 personas (-37,9%) durante el periodo comprendido entre 2006 y 2015. El descenso ha sido más intenso en los hombres (-235.325 / -40,1%) que en el caso de la mujeres (-167.650 / -35,2%). Otros aspecto interesante es el aumento producido en la población cotizante entre 45 y 64 años. Probablemente este fenómeno se deba al desplazamiento de cotizantes del grupo de edad inferior, y no tanto al hecho de que se estén incorporando nuevos cotizantes. También hay que destacar el incremento significativo de cotizantes en el tramo de edad de 45 a 64 años, que ha crecido en 435.675 (+40,5%) resaltando el +60,1% en el caso de las mujeres (251.800) sobre el +27,9% de los hombres (183.875). A falta de profundizar más sobre esta cuestión, una explicación posible del fenómeno citado es, por un lado la tendencia demográfica que genera una población cotizante más envejecida, y por otro lado la incorporación de las mujeres al mercado laboral. 


En conclusión, hay dos aspectos importantes a destacar de los datos suministrados por la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) durante el periodo analizado. El primero es que al igual que está envejeciendo la población andaluza, también lo está haciendo su población cotizante. Y el segundo, que el segmento de edad que más ha reducido sus episodios de cotización durante la crisis ha sido el comprendido entre los 0 y 29 años. Andalucía presenta una de las tasas de desempleo juvenil más alta de la Unión Europea, y por tanto es el grupo que mayor preocupación genera por la transcendencia social presente y futura que implica.  La MCVL lo que hace es confirmar el mismo fenómeno que describen otras estadísticas laborales, y por tanto se comprueba que los cotizantes jóvenes son los que han sufrido con más intensidad las consecuencias de la crisis. 

Probablemente la estabilidad de cotizantes en el tramo de edad comprendida entre los 30 y los 44 años se deba al desplazamiento de personas que antes cotizaban en el tramo inferior y que disponían de un empleo estable anteriormente. Además de la dinámica demográfica, la crisis ha tenido un impacto significativo en la reducción de jóvenes que puedan cotizar, y esto va a tener un impacto considerable en la evolución laboral de este grupo. Se sabe que los ingresos futuros obtenidos a largo plazo durante la vida laboral disminuyen cuando los jóvenes se incorporan al mercado de trabajo durante una crisis económica, a lo que hay que añadir la pérdida de ingresos para la Seguridad Social y de derechos acumulados para su futura pensión. Si a este problema se le añade el singular modelo laboral andaluz que no ha conseguido incorporar a trabajadores jóvenes de forma estable durante el periodo expuesto, el escenario laboral que se presenta para ellos es complicado.



¹ Población objeto de estudio:
Población andaluza que ha estado en situación de afiliado en alta, o recibiendo alguna pensión contributiva de  la Seguridad Social  en algún  momento del año de referencia, sea cual sea el tiempo que hayan permanecido en esa situación. Es decir, están incluidos los que han estado cotizando, en el año de referencia, para generar derecho a percibir una pensión aunque no hayan estado trabajando, como es el caso de los beneficiarios de prestaciones por desempleo y los que tienen un Convenio Especial para continuar aportando. La población también incorpora a los que perciben cualquier tipo de pensión contributiva, incluyendo las generadas por el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (SOVI) y las pensiones de supervivencia (viudedad y orfandad).