8 de octubre de 2013

Presupuestos Generales del Estado para 2014


Los Presupuestos Generales del Estado para 2014 han sido presentados, y al margen del anecdotario y las valoraciones realizadas por la opinión pública, son unos presupuestos que presentan las dificultades económicas y financieras de la economía española. El desglose de capítulos y partidas llevan a un nivel de detalle que cada cuál valora en función del interés, perjuicio o repercusión que cada cifra pueda tener, pero si miramos en términos históricos, desde 1996 el presupuesto consolidado del estado ha ido creciendo salvo en 2011 y 2012 que registraron descensos del -6,1% y -0,2% respectivamente. Por tanto el esfuerzo fiscal del país durante el año 2014 se colocará en los 423.230 millones de euros, un 3,7% más que el presupuestado para el año en curso. Por el lado de los gastos, el mayor peso lo tienen las transferencias corrientes a otras administraciones y organismos que suman 231.081 millones de euros, lo que representa el 54,6% del presupuesto, y que suponen un incremento del 2,6% respecto al presupuesto del presente año. Los capítulos que reducen su asignación son el de gastos de personal (-0,5%), el de gastos financieros (-5,2%) que se ha situado en 36.662 millones de euros y finalmente el de inversiones reales (-9,8%) que descienden en 515 millones de euros, dejando en 4.732 millones de euros la partida. 

Los gastos financieros han ido adquiriendo mayor importancia en el presupuesto a lo largo de la crisis. Si en 2007, el importe previsto para dicho capítulo fue de 15.993 millones de euros, en 2014 la cifra se ha más que duplicado hasta los 36.662 millones, lo que viene a suponer un incremento del 130% en seis años. Si tomamos como referencia las inversiones reales y las transferencias de capital, estas pasaron de 22.622 millones de euros en 2007, a los 14.734 millones del ejercicio próximo. En conclusión, la crisis se ha llevado por delante 7.888 millones de euros de inversiones, lo que representa un 53,5% de bajada, los mismo que han ido a parar al pago de los intereses de la deuda pública acumulada durante estos últimos años. Es evidente que la acumulación de déficit fiscales genera deuda que, a mayor nivel también serán mayores los rendimientos que los inversores pedirán por prestar dinero al tesoro español. El control del gasto público y el aumento de ingresos vía impuestos han sido intensos durante estos dos últimos años, y aún así presentaremos un déficit importante durante el ejercicio 2014. Estabilizar el coste de la deuda es esencial, teniendo en cuenta que para el año próximo su nivel estará cerca del 100% del PIB, y la credibilidad en la consecución de los objetivos comprometidos con Bruselas son un elemento primordial.

En el gráfico adjunto podemos ver el ajuste severo que se ha realizado a las partidas de inversión pública. Esta partida es una herramienta con gran impacto en la recuperación de una economía, y por tanto es una de las críticas que más se le están realizando al presupuesto presentado, en vista del deterioro tan importante que ha tenido a lo largo de estos últimos años. Hay que señalar que la decisión de ahorrar en inversiones no ha sido exclusivo de este presupuesto, sino que es una dinámica que comenzó en 2009, cuyo montante ya presentó un descenso del -2.7% en inversiones reales. El argumento defendido por los responsables del presupuesto para 2014 es que España parte de una buena posición en infraestructura públicas, algo por cierto reconocido a nivel internacional, y que por tanto puede prescindirse de una parte importante de esta partida para dirigirla a otros gastos más prioritarios. La realidad es que los Presupuestos Generales del Estado se analizan principalmente desde la perspectiva del gasto, ya que hay muchos intereses creados en torno al destino de los fondos, y por tanto suele pasarse superficialmente por el origen financiero del presupuesto. Como dato relevante indicar que las necesidades de endeudamiento para el año próximo esta cifrada en 141.555 millones de euros. Si tenemos en cuenta que los ingresos por impuestos directos y cotizaciones sociales serán de 192.669 millones de euros, podemos hacernos una idea de intenso deterioro de las finanzas públicas. En conclusión, tener que solicitar más de 140.000 millones prestados para pagar los gastos del año próximo no puede calificarse de presupuesto restrictivo, si bien desagregando las partidas podemos encontrar más material de debate. En términos globales el presupuesto para el año que viene genera una deuda para lo próximos años que pesará bastante en el gasto financiero futuro, cuya partida volverá a incrementarse aunque logremos estabilizar el coste de la deuda. Solo el crecimiento económico nos evitará entrar en una dinámica muy peligrosa, y existen muchos riesgos que pueden hacer descarrilar el moderado crecimiento para el próximo año y siguientes.