31 de enero de 2014

Informe Coyuntura Económica de Andalucía Nº 90. Diciembre 2013

La principal conclusión del informe de Coyuntura Económica de Andalucía de diciembre que realiza la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, es que la región andaluza cerrará el ejercicio 2013 con un descenso del -1,6% en su Producto Interior Bruto, mientras que para el presente ejercicio tendremos una tasa de crecimiento positiva del 0,3%. En el informe se destaca que el contexto internacional se presenta positivo en cuanto que, salvo que se produzcan acontecimientos adversos que ahora mismo son poco probables, la economía mundial crecerá de forma consistente, con una recuperación esperada de los países industrializados que han presentado durante estos dos últimos años peores resultados. Y es que el entorno más próximo a nuestro país registrará para el presente ejercicio y el que viene crecimientos del 0,5% y 1,0% respectivamente, según la OCDE y la Comisión Europea, después del -1,3% marcado en el 2013. Una mejora de nuestros principales socios comerciales es una buena noticias en cuanto al comportamiento de nuestras exportaciones.


Además del repaso a los principales datos de coyuntura de la economía mundial, española y regional, el informe aborda pequeñas cuestiones de interés y que merecen una mención. Un ejemplo es la importancia de un sector empresarial privado fuerte que disfrute de apoyo público real y decidido, de manera que no existan barreras ni regulaciones más allá de las necesarias para evitar abusos de mercados u otros efectos adversos. En dicho cuadro se muestra  un gráfico que representa la situación de 184 países en términos de PIB per cápita y facilidad para hacer negocios según el índice Doing Bussines de 2013, y en él podemos ver como una mayor facilidad implica un mayor PIB per cápita. Cuando se analiza nuestro país dentro de dicho índice, España obtuvo el puesto 52 durante 2013 frente al 46 de un año antes. La causa principal del descenso en el ranking fué el pago de impuestos que pasó del puesto 33 en 2012 al puesto 67 un año después.


Otro tema comentado es el relativo al envejecimiento de la población española, dentro de un comportamiento que es similar al que se está produciendo en la mayoría de las economías avanzadas. El proceso al cuál se enfrentan estos países es un desafío e incluso una amenaza si no se gestiona adecuadamente. Las proyecciones que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el período 2013-2023 señalan varios aspectos de interés. En la próxima década se van a perder 2,6 millones de habitantes en España, y se acentuará el proceso de estrechamiento de la base de la pirámide poblacional junto con el ensanchamiento de la cúspide, debido a la caída de la natalidad y al aumento de la esperanza de vida. La salida de población inmigrante  influirá bastante en la pérdida de 4,7 millones de personas en el tramo de edad comprendida entre los 20 y 49 años. Es interesante el desafío que presenta un descenso de 3,2 millones en la población activa del país y una subida de la tasa de dependencia de mayores de más de 8 puntos hasta el 35,1% en 2023. En ese aspecto, la población andaluza gozará de mejor ratio de envejecimiento en su población, de manera que la misma tasa a nivel regional se situará en el 29,4% en 2023, por debajo de la media nacional. En conclusión, todo esto implica que se va a producir un incremento sustancial de la presión sobre las prestaciones que tendrá que soportar el sistema público en cuanto a la mayor demanda de servicios sanitarios, sociales y de pensiones que supone un cambio estructural a medio plazo que hay que abordar lo antes posible.


También se analiza la importancia del sector industrial para la economía regional. Y es que este sector elabora la mitad de los bienes de consumo intermedios que produce la economía andaluza, y en concreto genera el 73,4% de las exportaciones de bienes al extranjero que realiza nuestra comunidad. El modelo industrial previo a la crisis estaba influenciado por el gran peso que llegó a tener la actividad constructora, y por tanto al ser ésta una actividad intensiva en mano de obra, tanto la productividad como su capacidad para crear empleo, valor añadido y exportaciones estaba contagiado en gran medida por las características propias de este grupo de actividad. El cambio posterior acaecido ha supuesto una nueva orientación del sector hacia un modelo más estable y con mayor orientación al exterior, y que se está viendo reflejado en sus principales datos económicos y de rendimiento. En el gráfico siguiente podemos comprobar que mientras se reduce continuamente el número de horas trabajadas por persona ocupada en el sector desde 2004, el importe neto de la cifra de negocio se va incrementando, e incluso se observa un incremento más intenso desde 2010 una vez que el sector asociado al boom inmobiliario redujo su actividad intensamente.


En conclusión, los datos arrojan un resultado optimista. La cifra de negocio de las empresas industriales referidas al 2012 ascendieron a 72.282 millones de euros, lo que supuso un incremento del 9,6% interanual. Hay que destacar que salvo el descalabro de 2009 en el que la cifra de negocio se redujo un -21,4%, el resto de ejercicios desde 2004 han sido positivos. El gastos de personal si han registrado descensos continuos desde 2009, y el 2012 apuntó una disminución del -4,9% en línea con una reducción del número de personas ocupadas del -8,3% y de horas trabajadas del -8,1% en dicho ejercicio. Como dato reseñable el incremento de la inversión en activos materiales del 3,4%, y el incremento del resultado del ejercicio en un 47,8%, cerca de los 4.000 millones de beneficio, bastante superior al obtenido en el período previo a la crisis.