14 de abril de 2014

Índice de Producción Industrial de Andalucía. Febrero 2014

La actividad industrial ha registrado buenos resultados durante el arranque del año en curso. En enero el Índice de Producción Industrial registró un incremento del 7,1% y en febrero un 3,4%, lo que confirma el buen comienzo del ejercicio. Si descomponemos los datos por destino económico de los bienes, los de consumo han registrado un incremento del 19,3%, siendo los de consumo duradero del 2% y los no duradero del 20,9%. Por su parte, los bienes de equipo han marcado un incremento del 3,5%, parecido al 3,7% de los bienes intermedios, siendo la energía la que peor se ha portado durante el inicio del año, con un descenso del -8,3% (- 10,1% en enero). A nivel nacional el comportamiento de la actividad industrial ha sido algo inferior con un incremento del 3,1%, registrando los bienes de consumo un incremento del 3,4% (duraderos: -3,8% y no duraderos: 4,0%), los de equipo un 6,3%, los intermedios un 3,8% y la energía descendió un -1,7%

Si comparamos el comportamiento de la producción industrial respecto al resto de regiones españolas, Andalucía se encuentra en el sexto puesto en tasa de variación interanual, por detrás de Extremadura (24,2%), Castilla y León (12,6%), Comunidad Valenciana (8,2%), Canarias (6,6%), Navarra (4,7%) y Cataluña (3,4%), todas por encima del 3,1% de la media nacional. Por su parte, los peores resultados los ha marcado Asturias (-8,6%), Baleares (-3,3%), Madrid (-2,5%) y Cantabria (-1,8%). En general, se puede afirmar que los resultados industriales han sido buenos salvo en energía, y vienen a confirmar el repunte de la actividad esperada para el presente ejercicio. Resaltar el intenso incremento del dinamismo industrial en algunas regiones como Extremadura y Castilla y León, así como el buen comienzo de año que probablemente disminuya conforme transcurra el ejercicio. 

Si analizamos el comportamiento del IPI en el contexto histórico reciente podemos observar que la actividad está lejos de estar normalizada, puesto que se encuentra todavía lejos de los valores medios registrados durante la década pasada. Y es que desde el año 2000 la actividad industrial ha descendido un -21,6%, destacando la importante bajada del -65,5% en los bienes de consumo duraderos, así como del -42,5% de los bienes de equipo y del -31,4% los bienes intermedios. Las únicas partidas que se han desmarcado de ese intenso deterioro han sido los bienes de consumo no duraderos que han crecido un 3,6% en dicho periodo, y la energía que sólo ha empeorado un -2,1%. En conclusión se confirma el buen dato de coyuntura pero que, analizado desde una perspectiva más a largo plazo, la mejoría queda reducida a un mero repunte dentro de un deterioro profundo de la producción industrial. El mantenimiento y la continuidad del esfuerzo exportador es probablemente el gran obstáculo a superar, y uno de los puntales del cambio económico de la región que sin duda se va a producir en los próximos años.