19 de mayo de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Abril 2014


La evolución de los precios es un tema que está de máxima actualidad no solo en el ámbito regional y nacional, sino también a nivel europeo. Los expertos están analizando si el nivel que se está observando desde finales del año pasado es motivo de preocupación en cuanto que la deflación podría llevar al traste la recuperación económica. El peligro de un proceso deflacionario es que al posponer el consumidor sus decisiones de compra esperando un menor precio de los bienes, retrae la producción y la actividad económica, lo que supondría un grave riesgo en un momento como el actual. 


En Andalucía los precios han subido un 0,3% en el mes de abril, mientras que la media nacional ha crecido un 0,4%. Esto ha dado un respiro, aunque un alejamiento de la zona de deflación hacia el 2% que tiene como objetivo el regulador monetario despejaría aún más el escenario económico. Con los precios sucede como en muchos otras variables económicas en el que lo importante no es el dato histórico registrado, sino las expectativas que tienen los expertos o el mercado sobre el comportamiento futuro. Una manera de intentar predecir ese escenario de precios es a través del denominado breakeven inflation rate (BEIR), que es la diferencia entre la rentabilidad de un bono nominal y la de un bono indexado a la inflación de un mismo emisor y con el mismo plazo. España no tiene emitidos bonos de este tipo como si los tiene Francia o Alemania, aunque el tesoro se está preparando para una próxima emisión, ya que para 2014 nuestro país va a necesitar del mercado casi 250.000 millones de euros, algo que se va a repetir en los dos próximos años. Por tanto, en poco tiempo podremos tener una estimación sobre las expectativas de inflación en nuestro país en función de los datos que nos aporte los mercados financieros.


Otra manera de intentar predecir la evolución de los precios a futuro es seguir la evolución de las partidas más volátiles, en concreto los alimentos sin elaborar y los carburantes, los cuáles suelen tener gran peso en la fluctuación del IPC. En el gráfico anterior podemos ver las partidas comentadas desde 2012 y como han tenido episodios parecidos en el pasado reciente, pero quizás en ocasiones anteriores había otros problemas y preocupaciones más estresantes que la deflación de precios. Lo que si parece claro es que los agentes esperan que la eurozona tenga un largo periodo de baja inflación más que un episodio deflacionario. Por tanto, parece que la actual situación se va convertirá en un susto más a añadir a las tres coyunturas deflacionistas vividas en los últimos años. También parece que la persistencia de algunos economistas por prevenir lo que parece una deflación inminente tenga quizás como objetivo principal provocar que el Banco Central Europeo decida poner en marcha medidas no convencionales para estimular el crédito y de esta manera generar crecimiento económico, y de camino alejar los precios de la deflación.