18 de julio de 2014

Índice de Precios al Consumo de Andalucía. Junio 2014


El Índice de Precios al Consumo de Andalucía de junio desciende un -0,1% interanual, lo que deja los precios en terreno neutro, lejos del 2% que marca como referencia el Banco Central Europeo. El nacional por su parte crece un escaso +0,1%, en línea con la situación general de la economía española. Hay que destacar que el IPC como indicador económico sólo recoge los precios de una determinada cesta de bienes de consumo que se pueden considerar básicos para el conjunto de ciudadanos. Por tanto, no recoge la tendencia general de precios del conjunto de la economía, y hablar de deflación implica tener en cuenta esos otros precios que no se incluyen en dicho indicador. De hecho los precios de los activos, e incluso de los salarios, son también un buen referente a la hora de ver que está pasando en la economía, en tanto que pueden anticipar con cierta precisión la evolución posterior del nivel del coste de vida general de un país, y de potenciales desequilibrios y riesgos.



Un ejemplo de proceso de deflación peligroso se puede ver en el derrumbe de precio de los activos inmobiliarios, y en concreto de la vivienda, que es también un bien básico para los hogares, y el destino de mucho esfuerzo y ahorro. En el gráfico de arriba podemos ver  la evolución del valor de los inmuebles desde el máximo de ciclo en 2008, y como desde el segundo trimestre de ese año la tasas negativas han sido la tónica general. El IPC durante ese mismo período solo ha tenido un episodio de variación negativa de precios durante 2009, en gran medida por una causa exógena como fué el importante descenso de los precios internacionales del petróleo, volviendo posteriormente a subir hasta un pico del +3,9% en mayo de 2011. Los datos del Instituto Nacional de Estadística arrancan en 2007, por lo que no tenemos una perspectiva más amplia para ver que los precios de los activos en gran medida no muestran bastante simetría con el nivel del coste de vida general paralos hogares, y menos aún en fases expeculativas (burbujas) o derrumbre de precios (deflación). 


Aprovechamos la ocasión para ver en el gráfico anterior el comportamiento que ha tenido los precios de las viviendas en la región andaluza y en el resto del territorio nacional. Aunque el proceso de formación de la burbuja inmobiliaria y de deuda ha sido heterogéneo según la región que analicemos, en el caso andaluz los precios han corregido con menos intensidad que la media nacional, aunque la actividad constructora e inmobiliaria ha tenido un mayor peso relativo en la producción regional durante la fase expansiva del ciclo. En conclusión, muchos analistas hablaban de deflación antes de que el IPC registrara crecimientos neutros. Y es que una fase de descenso general de precios es perjudicial para la producción económica, pero algo que no se debe olvidar después de la grave crisis que padecemos es que el descenso de los precios de los activos pueden ser mucho más peligrosas en cuanto al fuerte impacto sobre el endeudamiento financiero y la pérdida de valor de las garantías cubiertas por dichos activos, que suponen de hecho un brusco empobrecimiento de los hogares.