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23 de abril de 2015

Situación educativa de Andalucía


Tal y como se ha comentado ya en otras entradas, la situación actual imperante hace que las preocupaciones, y por tanto el debate, esté orientado casi en exclusiva a solucionar los síntomas negativos que provoca la crisis económica, y no a plantear soluciones que a medio y largo plazo consigan un modelo económico estable y sano. La pregunta sobre qué país queremos para 2030 no está en las tertulias, entre otras cosas porque la situación no ayuda a ello; pero es bueno recordar y sobre todo tener claro que el tratamiento sintomático sólo calma los síntomas pero no soluciona el problema verdadero.


La educación debería ser un asunto crítico en una estrategia básica para conseguir cambiar el modelo laboral y económico en Andalucía. Por desgracia, ya conocemos el uso que se hace de este tema, y lo peor es que a estas alturas todavía no estén convencidos los gestores públicos de la importancia de un modelo educativo moderno, equilibrado y sobre todo despolitizado. Desde esta tribuna no se van a aportar soluciones a este respecto, puesto que esto ya está ampliamente documentado y explicado en la literatura académica, y por especialistas que conocen en profundidad los defectos del sistema educativo y las soluciones posibles. Por desgracia, para el país y para la región andaluza, la educación es un arma política y mientras que esto sea así difícilmente tendremos algo más que buenas intenciones para la agenda 2030.

Pasemos a los datos; en el gráfico anterior podemos ver el porcentaje de la población andaluza de más de 25 años que ha completado algún nivel de enseñanza en 2014. Como se puede ver el peso de cada nivel educativo en cada provincia es bastante heterogéneo. De todas formas lo destacable del gráfico es que los niveles de educación primaria y secundaria básica de nuestra comunidad supera a la media española, debido a que en el resto del territorio nacional existen mejores datos en la educación secundaria superior y universitaria. En teoría el nivel educativo está muy relacionado con la tasa de empleo, la productividad y el nivel salarial de un territorio, y en la práctica esto se confirma. Aquí existe pues un ámbito de reflexión en la estrategia educativa regional para los próximos años.



En el cuadro anterior se exponen otros datos de interés para entender la situación educativa en Andalucía y su impacto laboral en relación al conjunto de país. Se pueden destacar dos aspectos relevantes; el primero es que el porcentaje de población activa ocupada empleada como profesorado es superior en general al del conjunto del país (5,4 profesores en Andalucía frente a 4,6 en el conjunto del estado) , por lo que el esfuerzo laboral educativo que realiza Andalucía no sería el motivo del peor resultado laboral que se registra en su territorio. En segundo lugar, si comparamos los datos del porcentaje de población activa por nivel de estudios alcanzados no existen diferencias significativas, no así sucede con el porcentaje de desempleados en los que la comparativa es claramente desfavorable para la región andaluza. Incluso en educación superior universitaria existe una diferencia de cuatro puntos porcentuales en la tasa de desempleo. 


Es evidente que el pésimo resultado del mercado laboral regional no es debido exclusivamente a su sistema educativo, pero es posible que su peor rendimiento en esta materia a lo largo de la historia reciente tenga un impacto significativo. En el cuadro anterior se puede ver un resumen de la evolución histórica de las regiones españolas en cuanto a los años medios normalizados de escolarización. En el caso andaluz los resultados, aun siendo inferiores al del conjunto del estado, han mejorado bastante hasta comienzo de la década pasada, para permanecer estable durante lo que llevamos de siglo. Parecería como si la época dorada del ciclo económico no haya logrado intensificar el ritmo de mejora relativa respecto al conjunto de comunidades autónomas. Hay que destacar la aceptable trayectoria de Andalucía teniendo en cuenta que en 1960 existía una diferencia  del 16,4 puntos respecto al conjunto nacional, y en 2001 dicha referencia se situaba en 6,8 puntos.



En el documento de trabajo el nivel educativo de la población en España y sus regiones: 1960-2011¹ de BBVA Research, Ángel de la Fuente y Rafael Domenech elaboran unas estadísticas muy útiles sobre el nivel educativo de la población española a nivel regional, y en comparativa con otros países. En el gráfico anterior podemos ver el cambio importante que ha sufrido la sociedad española en cuanto a la mejora del nivel educativo de sus ciudadanos. Se podría decir, según lo visto, que son injustas la opiniones que solo destacan el mal resultado en algunos indicadores educativos internacionales para describir la situación de nuestro país en esta materia, teniendo en cuenta que muchos de los países con los que se comparan habían empezado su transformación mucho antes que España. También es verdad que otros países comenzaron incluso después y sus resultados son mejores. Al margen de la percepción al respecto, hay que destacar que los niveles de formación han mejorado también de forma significativa en el conjunto de países de la OCDE con los que hace la comparación el estudio citado. Entre otras razones esto es así, por que tal como hemos comentado al principio, muy probablemente las instituciones de esos países han interiorizado la idea de que la formación de sus ciudadanos es un requisito esencial para aumentar el nivel de bienestar de su población, y es un elemento clave para incrementar la riqueza nacional, y mejorar los parámetros económicos y laborales.

Del informe también se extrae que si a nivel regional las diferencias en general entre comunidades han ido reduciéndose, los datos comparados a nivel internacional también arrojan esa conclusión si vemos la comparativa entre el incremento de años normalizados de formación respecto a la posición de partida en 1960 de las distintas regiones y países de la OCDE. El estudio también muestra conclusiones interesantes respecto a los resultados entre el número de años de escolarización y otras variables productivas y laborales a nivel de comunidades autónomas que vienen a confirmar la importancia de la variable educativa en el desempeño económico y laboral de su población. Existe pues una correlación positiva entre el número de años de escolarización y el PIB por hora trabajada, con un grupo que presenta los mejores resultados (País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña) y otro que presente los peores resultados (Extremadura, Murcia, Galicia, Castilla La Mancha y Andalucía). También existe una correlación negativa entre la tasa de desempleo y los años de escolarización por adulto, en tanto que a menor número de años mayor tasa de desempleo. Por último, la correlación es positiva si comparamos el PIB per cápita y los años de escolarización, con lo que todo parece indicar que trabajar para incrementar el nivel educativo de las cohortes más jóvenes debería de ser un elemento estratégico para los gestores públicos en el próximos años, en los que por cierto, el documento de trabajo citado espera que siga reduciéndose las disparidades territoriales en el ámbito educativo.


Referencias:
¹ El nivel educativo de la población en España y sus regiones: 1960-2011https://www.bbvaresearch.com/publicaciones/el-nivel-educativo-de-la-poblacion-en-espana-y-sus-regiones-1960-2011/