13 de junio de 2015

Sobre la medición del paro en España y Andalucía.



La preocupación por el nivel de paro en Andalucía ha sido un tema de análisis recurrente en la literatura académica y no académica, debido a lo que podríamos catalogar como singularidad laboral dentro de nuestro entorno. En un artículo en la Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales Nº 46 "Factores explicativos del diferencial del desempleo andaluz",  se intentaba determinar en 2003 cuáles podían ser los elementos que hacen que el paro en Andalucía sea permanentemente mayor que en el resto del territorio nacional y europeo. En la introducción ya se exponía el problema de la mayor tasa de paro en Europa que en EEUU, y en concreto el caso español, que suponía ser el país con mayor ratio de desempleo durante las dos últimos décadas. Incluso el propio artículo se pregunta cómo ha podido mantenerse  la paz social en Andalucía con una tasa de paro que ha llegado a superar el 30 por ciento. Un aspecto controvertido para sus autores era la medición del número real de paradosl, y para ello comparó las dos estadísticas disponibles: la EPA y el Paro Registrado. 



En el artículo citado se comenta la complejidad en la medición del paro, la fiabilidad de las cifras de la EPA, y la limitada utilidad descriptiva del Paro Registrado. En concreto, la Encuesta de Población Activa (EPA) que realiza el Instituto Nacional de Estadística está basada en encuestas, y presenta los defectos del método que se utiliza -subjetividad, representatividad, etc.-. Mientras que el Paro Registrado -aunque está elaborado sobre un registro de personas que están inscritas como demandantes de empleo-, suele incorporar filtros que deja fuera del dato de desempleo a personas en situaciones concretas. De ahí las frecuentes críticas sobre los datos que aporta. Aun así, es de utilidad en tanto que al desglosar esas personas desempleadas que no están incluidas en el Paro registrado, nos podemos hacer una idea del número que se queda fuera y los motivos.


Los datos de paro que en el artículo abarca desde 1977 hasta 2001, en la presente entrada se ha ampliado hasta la actualidad, en concreto hasta el primer trimestre del ejercicio en curso. La idea es representar los episodios más intenso de desempleo durante los últimos casi cuarenta años. Así podemos ver en los gráficos de arriba, como en términos absolutos las cifras actuales casi duplican los registros de los anteriores episodios de desempleo intenso. Otro aspecto que se constata es que la diferencia entre EPA y Paro Registrado crece significativamente en la crisis de comienzo de los noventa, y en la actual coyuntura. Si vemos el gráfico anterior, el ratio Paro Registrado/EPA de Andalucía y del conjunto del estado tiene un comportamiento diferente, siendo menor la tasa regional en el periodo en los que disponemos de datos. Es muy probable que los factores que originan hoy día dicho diferencial sean los mismos que exponen los autores para el periodo analizado hasta 2010. 

En conclusión, aunque la economía ha evolucionado significativamente desde la década de los noventa, parece que persisten los mismos problemas estructurales de entonces a la vista de los datos de desempleo actual. En el resumen de conclusiones del artículo se detallan los posibles factores explicativos del diferencial de paro andaluz respecto al resto del territorio nacional y, en primer lugar explica que la estadística más adecuada para medir el número de parados es la EPA, ya que el Paro Registrado incorpora filtros que dejan fuera a determinados grupos de demandantes de empleo -Orden de 11 de marzo de 1985 por la que se establecen criterios estadísticos para la medición del paro registrado-. Aún así, es necesario analizar por qué el paro registrado en la EPA es distinto al Paro Registrado, si queremos conocer  mejor la realidad analizada.


Otro de los factores que pueden estar en el origen del diferencial de paro, es el hecho de que la población activa andaluza crece con mayor intensidad que la española. En el gráfico de arriba podemos comprobar la evolución de dicha población activa desde 1977, y salvo en periodos concretos, la variación interanual es superior en Andalucía. El mayor crecimiento de la población va acompañado también por un mayor peso de personas con bajo nivel educativo, lo que intensifica aún más el efecto sobre el desempleo. En el trabajo también se detallan otros motivos que explicaban la situación y que probablemente también lo hacen ahora, pero quizás lo más reseñable sea el último párrafo que a modo de deseo se expone: "Por último, algunos especialistas predicen que en esta primera década del siglo XXI la economía española alcanzará el pleno empleo (5-8%). Esperemos que el desempleo andaluz no sólo baje por debajo de la barrera del 15%, sino que en la medida que se actúe sobre los factores señalados anteriormente, se reduzca el diferencial de paro con respecto a España"

La crisis financiera se cruzó por el camino de tan buen deseo -aunque ese obstáculo ha sido igual para todas las regiones de España-, y explicaría parte del aumento del desempleo en Andalucía durante la crisis. La diferencia crónica respecto al resto del territorio nacional y Europa se podría explicar mediante los motivos expuestos en aquel momento por el trabajo citado. Lo que no parece justificable es que veinte años después se repitan los mismo niveles de paro con los mismos fenómenos estructurales, después de una intensa fase de crecimiento a comienzos de la década pasada y de una gran cantidad de recursos recibidos precisamente para cambiar esas estructuras.