19 de diciembre de 2015

¿Se han reducido los salarios durante la crisis? ¿Y los costes laborales?


Actualmente estamos inmerso en el proceso electoral, y por tanto es normal que se amplifiquen los titulares con el objetivo de convencer a los ciudadanos de las bondades de sus programas económicos. Un tema recurrente es el de los salarios que obtienen los trabajadores en nuestro país, y que algunos responsables políticos afirman que se han reducido de media más del 25% en los últimos años. Así afirmado y sin matizar, es como mínimo cuestionable, pero es de entender que el momento no da para plantear la situación de forma más amplia. La cuestión es que si los sueldos nominales han bajado de media en dicha proporción, debería reflejarse en los costes laborales que soportan las empresas y las administraciones públicas, y parece que eso no ha sucedido. Desde 2008 se puede observar dos fases diferentes: una que va desde el comienzo de la crisis hasta 2011 en la que los costes laborales crecieron un 7,8%, y otra de contención en la que se redujeron dichos costes un -0,8%.


La dinámica observada en el primer gráfico también se repite en el siguiente, sólo que en este caso se compara el coste laboral armonizado de la Unión Monetaria, Alemania y España. A la hora de evaluar la situación económica del país no sólo hay que ver el comportamiento histórico del coste laboral, sino también su evolución respecto al entorno institucional en el que se integra. En el gráfico anterior se puede ver las dos perspectivas a la vez, y como en España dichos costes crecieron más rápido que la media de la zona euro, en un intento de equiparlos a Europa, pero sin tener en cuenta ni la productividad ni el modelo industrial que estaba soportando dicho modelo laboral. La reformas laborales puestas en marcha, sobre todo la última de 2012 ha producido un impasse en el crecimiento de los costes laborales, y por tanto una mejora de la competitividad exterior española. Aunque hay que matizar que en la mejora de la balanza comercial quizás tenga tanto o más peso el cambio de visión estratégica hacia el exterior de las empresas nacionales, que la evolución de los costes laborales internos.   


En el gráfico anterior se presenta el comportamiento que han tenido los costes laborales totales por hora efectiva de trabajo de las distintas actividades (CNAE-09) durante el periodo previo y posterior al comienzo de la crisis. Como se puede ver cada actividad económica presenta una evolución significativamente diferente, y por tanto la generalización que se ha comentado al principio no se sostendría, en tanto que como sucede en muchos otros indicadores económicos -también los salarios-, cuando se desagregan los resultados se ve que a algunos les ha ido mejor que a otros. En el cuadro siguiente se presentan dichos resultados desagregados, y como se puede comprobar hay una diferencia importante en el crecimiento y posterior moderación de los costes laborales de cada actividad. 


En conclusión, en esta entrada se ha intentado ver el impacto que el descenso de salarios ha tenido en los costes laborales de la economía. El momento electoral es propicio a grandes titulares y afirmaciones que no siempre se sostienen con los datos disponibles, y que como es lógico buscan un rédito en votos. En el cuadro anterior se puede percibir como el importante descenso que supuestamente ha tenido el salario medio en nuestro país no se ha reflejado en un descenso similar en los costes laborales, por lo que un análisis más profundo desvelaría detalles que son muy explicativos y útiles a la hora de presentar propuestas de mejoras salariales. La mayoría de análisis y opiniones sólo presentan los ingresos laborales desde la perspectiva social que es básico, pero sin tener en cuenta que estos ingresos laborales de los trabajadores son una parte significativa de los costes de producción del tejido empresarial, y por tanto se ha intentado en esta nota presentar la otra cara de la moneda. Y es ahí donde gran parte de los programas económicos que se están ofertando olvidan los efectos que sobre las empresas puedan tener determinadas políticas económicas, y máxime teniendo en cuenta que como ya deberíamos saber, no todas cotizan en bolsa.