21 de diciembre de 2016

Situacion financiera de la administración andaluza. 3º trimestre (II)


En la entrada precedente (aquí) se presentó la situación financiera de la administración andaluza desde la óptica de sus necesidades de financiación conforme al Modelo de Contabilidad Nacional (SEC-2010).   En la presente entrada, se va a analizar los resultados financieros hasta el tercer trimestre del ejercicio en curso desde la perspectiva de caja que presenta la ejecución presupuestaria de las administraciones autonómicas. Desde esta perspectiva los datos son significativamente distintos, registrándose un superávit presupuestario de 1.749 millones € hasta septiembre de 2016 (similar a los 1.742 millones € registrado en el pasado ejercicio) frente a unas necesidades de financiación de 302 millones € conforme al Modelo de Contabilidad Nacional. Como se puede observar en el gráfico anterior, los ingresos han mejorado en el último trimestre respecto al año anterior, y lo gastos han crecido también respecto a 2015.  Por tanto, con los datos disponibles se puede afirmar que están mejorando tanto los ingresos como los ingresos presupuestarios, algo que probablemente se vuelva a confirmar al cierre del ejercicio.


En el cuadro 1 se presenta la ejecución presupuestaria de la administración andaluza hasta el tercer trimestre del ejercicio en curso. Los ingresos no financieros han crecido el 13,9% hasta los 16.836 millones €, mientras que los gastos no financieros han ascendido a 15.948 millones € generando el superávit no financieros de 888 millones €. Por el lado de los ingresos no financieros, señalar la mejora importante registrada por los impuestos tanto directos (+13,2%) como indirectos (+12,4%) además de las transferencias corrientes de otras AAPP que mejora un +16,9%. Por el lado de los gastos no financieros, los que más han crecido han sido los gastos corrientes que lo han hecho un +19,4% mientras que los de personal han aumentado el +7,2%. Los gastos financieros por su parte han disminuido en 179,5 millones € (-35,5%) y los de capital en 316,8 millones (-37,0%). En cuanto a las operaciones financieras, las amortizaciones de deuda se han situado hasta septiembre en 1.907 millones €, mientras que el nuevo endeudamiento ha sido de 2.763 millones €, lo que indica que la administración andaluza sigue endeudándose a un ritmo importante.


En el cuadro 2 se presentan los ingresos no financieros reconocidos por las administraciones autonómicas hasta el tercer trimestre de cada ejercicio. Hasta septiembre  dichos ingresos han aumentado en 9.110 millones € (+10,0%) a nivel nacional respecto a septiembre del año pasado, mientras que en Andalucía lo ha hecho en 2.023,7 millones € (+13,7%), Cataluña en 1.638 millones € (+10,8%), Madrid en 1.111 millones € (+10,1%) y Comunidad Valenciana en 1.493,2 millones € (+19,3%). Ha destacar el mejor comportamiento relativo registrado en las comunidades más grandes. Si analizamos la variación desde 2013, los ingresos no financieros han crecido en el conjunto nacional un +11,3%, mientras que en Andalucía lo hizo un 16,0%, Cataluña un +10,8%, Madrid un +10,1% y la Comunidad Valenciana el 15,2%. 


En el cuadro anterior se expone los gastos no financieros de las administraciones regionales, y como se puede ver los gastos han tenido una menor variación en el conjunto del estado. A nivel nacional el gasto no financiero se ha reducido un -0,7% interanual, lo que contrasta con el comportamiento que han tenido los ingresos que subieron el +10,0% respecto al mismo acumulado del año anterior. En el caso de Andalucía, los gastos han crecido durante el último ejercicio en 832 millones € (+5,5%) mientras que el conjunto del país se ha reducido en 673 millones € (-0,7%) lo que hace que la región presente una estabilidad en sus políticas de gasto público incluso en los peores momentos de la crisis. Cataluña por su parte, ha gastado hasta el tercer trimestre 1.138 millones € menos (-6,5%), la Comunidad de Madrid aumenta su gasto no financiero en 206 millones € (+1,8%) y la Comunidad Valencia lo reduce en 706 millones € (-7,2%). 


El resultado presupuestario de las distintas comunidades autónomas se presenta en el cuadro 4. Como se puede observar el déficit acumulado que se registró en los últimos tres años, se ha convertido en superávit durante el presente ejercicio. En el conjunto nacional la mejora en el desequilibrio financiero ha sido de 9.783 millones €, siendo en el caso andaluz de 1.191 millones €, en el de Cataluña de 2.776 millones € y en el caso valenciano de 2.200 millones €. El mayor ajuste en términos de superávit o déficit no financiero de las administraciones autonómicas se ha producido en el presente ejercicio, coincidiendo con la mejora de la economía y por tanto de los ingresos no financieros.


Como ya se comentó en la otra entrada, el desequilibrio financiero de cualquier ente público o privado termina generando deuda. En el cuadro anterior se presenta la situación de la deuda financiera de la administración regional española, y como se puede ver la deuda ha seguido creciendo durante el presente ejercicio, y en concreto la financiación que se ha obtenido proviene principalmente de fondos procedentes de la administración central. La deuda del conjunto de administraciones autonómicas ha crecido en 22.877 millones € (+9,1%) hasta el segundo trimestre del año, y en concreto la andaluza ha aumentado 2.458 millones € (+8,2%) lo que sitúa el stock de deuda regional en 32.551 millones €. Cataluña por su parte ha incrementado su deuda en 8.165 millones € (+12,3%), siendo el incremento de la financiación procedente del estado de 8.328 millones € (22,2%) lo que confirma el hecho que la totalidad de la financiación neta conseguida por la mayoría de los entes autonómicos ha procedido de la administración central. La Comunidad de Madrid, Navarra y País Vasco han sido las únicas comunidades que han tenido un incremento de la deuda regional superior a la aportación realizada por el estado.


Durante estos últimos años las finanzas públicas regionales han registrado importantes cambios en la composición de sus ingresos tal como se puede ver en el cuadro 6. Los impuestos indirectos han crecido en 3.133 millones € entre 2010 y 2015 debido en gran medida a la cesión a las comunidades autónomas de una proporción mayor del IRPF e IVA recaudado. Hay que tener presente que en 2009 se amplió la cesta de tributos cedidos a las Comunidades Autónomas de Régimen Común del 35% al 50% en el caso del IVA, del 33% al 50% en el IRPF, y del 40% al 58% en los impuestos especiales. Por su parte, las transferencias procedente del estado se redujeron en 5.650 millones € básicamente por el descenso del Fondo de Suficiencia Global en 8.591 millones € que se vio compensado por un aumento de 3.803 millones € del Fondo de Garantía en ese período. Por el lado de los gastos, destacar el descenso de 719 millones € en gasto de personal y los 2.582 millones € en operaciones de capital.

En conclusión, la situación financiera de la administración andaluza ha mejorado durante el ejercicio en curso gracias al buen comportamiento de los ingresos. Los gastos también han crecido en el acumulado hasta septiembre, en gran medida debido al período electoral ampliado que ha tenido el país, y a una relajación de la presión de las autoridades europeas en reconocimiento por el esfuerzo realizado por el conjunto de administraciones públicas del estado. A falta del cierre del ejercicio y con los datos disponibles se puede aventurar que el esfuerzo presupuestario de las administraciones regionales se ha suavizado en este último ejercicio, y para el próximo ejercicio es probable que se cumpla con los objetivos de déficit sin necesidad de volver a los severos presupuestos restrictivos de los últimos años. Aún así es importante recordar que la deuda autonómica se ha disparado durante los años de crisis, y que continúa incrementando su saldo hasta niveles peligrosos. Este aspecto ha quedado relegado a un segundo término debido a las políticas no convencionales puestas en marcha por el BCE, pero tarde o temprano las tensiones financieras van a regresar y es importante tener unas finanzas públicas saneadas para poder absorber un posible impacto económico adverso en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que la capacidad del sector público para mitigar problemas de demanda se han reducido significativamente con la crisis.