24 de noviembre de 2018

Situación socioeconómica andaluza (IV)


Un aspecto importante de la situación socioeconómica de un territorio es la evolución del nivel de precios al consumo -gráfico 12.1-. Los últimos datos disponibles de septiembre muestran un incremento general de precios en Andalucía del 2,2% (ESP: +2,3%), mientras que el aumento de precios sin tener en cuenta los alimentos no elaborados ni los productos energéticos se ha situado en el +0,8% (ESP: +0,8%). Esto último refleja que no existen tensiones inflacionistas en la economía regional, y por tanto la preocupación en todo caso vendría por el desgaste de la capacidad adquisitiva de salarios y pensiones. Este proceso de pérdida de poder adquisitivo se podría estar revirtiendo si finalmente se ponen en marcha las medidas anunciadas recientemente en cuanto al incremento del Salario Mínimo Interprofesional y la vinculación de las pensiones al Índice de Precios al Consumo. 


Otro de los aspectos más controvertidos en la actualidad es el crecimiento de los precios del alquiler de la vivienda que parece que se ha producido a partir de 2017. En el gráfico 12.4 se puede ver la evolución de este componente desde 2002, y como se observa este índice no recoge el significativo aumento de precios que se percibe entre los ciudadanos y algunos colectivos que se encargan de vigilar esta cuestión. Por tanto, es posible que ese incremento observado de precios de alquiler de vivienda se esté produciendo con bastante más intensidad en ciudades y zonas concretas del país, y no en todo el territorio de forma general. Así, el Índice de precios de alquiler de viviendas en Andalucía se ha situado en septiembre en el +1,4% (ESP: +1,1%), lejos de los máximos de la serie histórica de precios. De hecho es curioso ver que los niveles de los arrendamientos de viviendas están al mismo nivel que los registrados durante el 2013, que coincide con el período más intenso de la crisis.


Un elemento de gran impacto socioeconómico es el precio de las viviendas, en el que sí se observa un incremento en la pendiente de precios sobre todo en las de nueva construcción. En concreto, estas últimas han crecido en el segundo trimestre del año el +4.4% respecto al mismo trimestre del ejercicio pasado (ESP: +5,7%), mientras que las viviendas usadas lo han hecho un +4,8% (ESP: +7,0%). Además del mayor incremento relativo de los precios de las viviendas nuevas respecto a las usadas, también se observa un crecimiento superior de los precios del conjunto nacional respecto de la región andaluza, siendo el primero del +6,8% mientras que el regional ha sido del +4,7%.  


Respecto a la situación sociológica de los consumidores españoles, el Índice de Confianza del Consumidor publicado por el CIS arroja un descenso importante de casi trece puntos respecto al mismo mes del ejercicio pasado. Tanto el indicador de situación actual como el de expectativas han registrado un descenso del mismo calibre, y por tanto supone una pérdida de confianza importante. Aunque no se suele utilizar como indicador adelantado para avisar sobre una posible desacelereación/recesión económica, es un dato más a tener en cuenta en la actual coyuntura.


El crédito privado en Andalucía sigue reduciéndose, y continúa la dinámica de desapalancamiento iniciado en 2009. En concreto en el segundo trimestre del año se ha situado en 144.438 millones de euros, lo que supone un descenso interanual del -3,2%. Por el lado de los depósitos, el saldo registrado en dicho período ha sido de 113.427 millones de euros, lo que ha producido un crecimiento del +3,0% respecto al mismo período del año pasado. Esto ha hecho que la brecha entre crédito y depósito se sitúe en 31,011 millones de euros, registrándose un fuerte descenso del -20,5% interanual. En términos generales, esta dinámica es positiva en cuanto que todo el crédito que no se financie con depósitos hay que hacerlo con instrumentos de mercado que muestran mayor inestabilidad en momentos de crisis o desconfianza de los inversores.



En conclusión, la situación socioeconómica en Andalucía ha mejorado en estos últimos años pero continúa presentando una brecha significativa respecto a la media nacional y europea, e incluso en algunas variables todavía no ha recuperado el nivel alcanzado antes del inicio de la crisis. Recientemente se han publicado los datos de las personas en riesgo de pobreza o exclusión social por parte de Eurostat, y la Comunidad Andaluza presenta una ratio del 37,3% de su población, algo que contrasta con el 26,6% que de media tiene el conjunto nacional. La crisis hizo que esta tasa regional creciera 10,7 puntos porcentuales mientras que en España sólo creció en 5,4 puntos, sobre todo por la mayor incidencia de la pobreza laboral en territorio andaluz. Por tanto es el desempleo regional y su modelo productivo el que está detrás de las peores estadísticas registradas en términos socioeconómicos. Es evidente también que existen factores singulares que influyen en el hecho de que ante un sistema jurídico homogéneo en materia laboral existan unas diferencias tan significativas en empleo y desempleo con otras comunidades autónomas. En definitiva, más allá de reconocer estos problemas y exponer grandes estrategias para solucionarlos, la verdad es que el modelo productivo y laboral andaluz ha cambiado poco después de la crisis, salvo en la apuesta realizada por las empresas que vieron en la exportación un apoyo importante para salir de ella. Queda mucho por hacer.